No lo veo, no lo veo

Por Antonio Rojas • 21 jun, 2009 • Sección: Cultura, No te rindas

Intentaba el docto cardenal Wisseman hacer entender a un utilitarista inglés, la existencia de Dios, pero no había forma. A los clarísimos y contundentes razonamientos del gran sabio, respondía invariable y flemáticamente el inglés:

- No lo veo; lo siento, pero no lo veo.

Se le ocurrió entonces al cardenal una idea ingeniosa. Cogió un papel, puso su mano izquierda delante para impedir ver a su interlocutor lo que escribía, escribió la palabra Dios, colocó encima una libra esterlina y retiró su mano izquierda.
El inglés, picado por la curiosidad y como adoptando una postura de defensa, se puso tieso en su asiento mirando un tanto altivo y receloso al cardenal que sereno, sonriente, educado le preguntó:

- ¿Qué ve usted?
- Una libra esterlina.
- ¿Nada más?
- Nada más.

Muy dueño de la situación, monseñor Wisseman quita la libra esterlina y dice al inglés:

- Y ahora, ¿qué ve usted?
- Veo “Dios”.
- ¿Qué le impedía ver a Dios?

Según creo, el inglés todavía no ha respondido.

El poeta mexicano Amado Nervo también encontró personas que no entendían a Dios; para ellos escribió así:

“¿Por qué empeñarse en saber
cuando es tan fácil amar?
Dios no te manda entender:
no pretende que su mar
sin playas pueda caber
adentro de tu pensar.
Dios sólo te pide amor;
dále todo el tuyo, y más,
siempre más, con más ardor,
con más ímpetu… ¡Verás,
como amándolo mejor,
mejor lo comprenderás!”

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