La catequesis en los colegios de la Iglesia III
Por Félix García de Eulate • 2 jul, 2009 • Sección: Con ojos de catequista, Opinión
Después de las diversas experiencias de la catequesis en los colegios de la Iglesia, la síntesis es que hay que conjuntar las diversas fuerzas evangelizadoras de la parroquia. Esto lo armoniza muy bien la maestra, que daba catequesis continuada en la parroquia. Cuando dijeron que darían en el colegio la catequesis de confirmación se ofreció, pero con algún reparo. Le pareció en un primer momento que era disgregar la obra evangelizadora de la parroquia. Lo consultó y escuchó lo que dice san Pablo cuando le hablan de que algunos predican a Cristo haciendo una competencia desleal: “Al fin y al cabo con tal de que Cristo sea anunciado me gozo y me gozaré en ello” (Fil 1,18). Esta catequista anunció a Cristo con recta intención y por amor, no por envidia ni rivalidad (Fil 1, 15.16)
La catequesis, más que adquisición de conocimientos, es desarrollar unas actitudes y hábitos religiosos vividos de forma experiencial en la familia y en la comunidad parroquial. Se necesita una comunidad de referencia donde vivir la fe. Los colegios forman parte de la comunidad parroquial, pero no siempre tienen ocasiones de celebrar la fe como en la parroquia. Por eso nuestra catequista, por partida doble, trae a sus chicos a la parroquia a participar en la misa dominical y a confesar. También acude a los retiros y colabora en las actividades de la catequesis. Un día los vinieron a ver el retablo explicado por una persona experta. Cuando se le preguntó por aquella actividad respondió: quiero que conozcan la parroquia, que la estimen, que sepan que es el punto de referencia ya que aquí se reúne la “comunidad sobresaliente”. (SC 42)
En la Iglesia hay muchas manifestaciones del Espíritu. Conviene aprovechar todas las energías, coordinadas por el obispo con una visión amplia. Existen en los colegios de la Iglesia instituciones y movimientos que se complementan entre sí y aportan a la comunidad parroquial elementos muy necesarios propios de su carisma. “La historia de la catequesis demuestra la vitalidad que estos carismas han proporcionado a la acción educativa de la Iglesia”. (DGPC 228) Todas las casas de retiro estaban ocupadas en vísperas de Navidad. ¿Dónde haremos este año el retiro?, preguntó el encargado de la catequesis. Un catequista dio la solución ofreciendo una casita y un oratorio que tenía la institución a la que pertenecía en el campo. Se lo comunicó al administrador con cierto temor a que su propuesta no fuera aceptada. Pero escuchó un panegírico a favor de la diócesis y la parroquia. Estamos para colaborar, dijo, porque todos tenemos el mismo objetivo, que es evangelizar. Para eso está la casa de la que podéis disponer. La unión produce eficacia.
