La atención familiar a los mayores

Por Robert Kimball • 30 ago, 2009 • Sección: Evangelizar en y desde la familia, Opinión

z-foto-kimballCon el constante aumento de la esperanza de vida en nuestra sociedad, está claro, y así lo confirman todas las previsiones, que aumentará considerablemente la cantidad de mayores de edad en el mundo desarrollado, tanto en números absolutos como en términos porcentuales de toda la población. Las consecuencias de este continuo envejecimiento de la población son un fenómeno que plantea serias cuestiones económicas, sociales, y médicas, entre otras. Las necesidades de este gran número de gente mayor que la sociedad debe atender en el futuro, tienden a plantearse como un problema exclusivamente gubernamental, ante el cual se debe garantizar la existencia de suficientes recursos públicos, como residencias de ancianos o atención gratuita a domicilio. Sin embargo, es también una cuestión familiar, que presentará muchas ocasiones para que las familias practiquen la caridad cristiana con nuestros prójimos más necesitados: los mayores.

Muchas familias cristianas están dando un gran ejemplo de sacrificio y entrega con la atención amorosa a sus mayores. Están viviendo los valores evangélicos en toda su plenitud y son un magnífico ejemplo del amor cristiano manifestado a través de un compromiso profundo por atender las necesidades de los mayores, a pesar de los muchos obstáculos de toda clase que se presentan. Este gran ejemplo de amor desinteresado e incondicional ayuda a inculcar el aprecio y la sensibilidad de las nuevas generaciones hacia los mayores.

No obstante, ante el gran aumento del número de la gente mayor, será preciso que los matrimonios cristianos se presten a cuidar no sólo de sus propios parientes mayores sino a colaborar en la atención a otros mayores con los que no guardan ninguna relación de parentesco. Esta nueva situación requerirá dos condiciones fundamentales: que los matrimonios se asocien para atender a la gente mayor que no tenga quienes cuiden de ellos; y que algunos matrimonios cristianos, viendo en esta atención amorosa hacia los mayores una vocación específica de Dios, organicen su vida conyugal y familiar para cuidar de ellos. La atención a los mayores planteada de esta forma, les exigirá a los matrimonios hacer sacrificios nuevos para poder conciliar su vida en familia con sus nuevos compromisos. En todo caso, el cuidado amoroso de los mayores será uno de los mayores testimonios de la vivencia de los valores evangélicos en una sociedad cada vez más egocéntrica e insolidaria.

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