El culto a los nuevos ídolos

Por Robert Kimball • 11 sep, 2009 • Sección: Evangelizar en y desde la familia, Opinión

z-foto-kimballAdemás de los dioses falsos que algunos sectores de la sociedad quieren inducirnos a adorar, como el sexo, el placer, el dinero, etc., hay una nueva clase de ídolos que los medios de comunicación intentan imponernos: los ídolos deportivos. No pretendo decir con ello que no debemos reconocer los logros de destacados deportistas, que son el fruto del sacrificio, la constancia y la superación personal. Pero otra cosa bien diferente es observar como algunos medios los presentan como modelos a seguir, empleando a veces términos como “infinito talento e inteligencia” que es el calificativo aplicado recientemente a un destacado jugador de baloncesto español. El adjetivo “infinito” sólo es aplicable a Dios. Aunque todos sabemos que la hipérbole es un recurso en el periodismo deportivo, los niños o adolescentes pueden entenderlo en un sentido literal.

Al margen de las flagrantes exageraciones que emplean los medios para referirse a sus “ídolos” deportivos, me preocupa como padre que nuestros jóvenes consideren el éxito deportivo como un valor absoluto. Quizá al hilo de una noticia aparecida en televisión, los padres podemos aprovechar para transmitir a nuestros hijos que las habilidades deportivas son un don de Dios que los hombres nos limitamos a desarrollar. Además, los hijos no tienen por qué recurrir a deportistas famosos para encontrar ejemplos a seguir. Los tienen a su alrededor en los jóvenes que llevan una auténtica vida cristiana, que se esmeran en los estudios, que dedican una parte de su tiempo libre para ayudar a los demás, y que procuran fomentar la convivencia entre todos por medio de sus palabras y actos. Me resulta asombroso (y me atrevería a decir inadmisible) que los medios de comunicación no informen más de esta clase de juventud que puede servir de estímulo para otros jóvenes que se encuentran tan desorientados ante la avalancha de mensajes engañosos. Al juzgar por la clase de reportajes que publican algunos medios, los únicos jóvenes sobre los que interesa informar son aquellos volcados en el uso de la droga, el alcohol y el sexo.

Los padres, con una pedagogía adecuada, debemos orientar a nuestros hijos a seguir el ejemplo de esta sana juventud que desgraciadamente pasa desapercibida para muchos medios de comunicación. Pero no por ser menos conocidos son menos importantes. El futuro de nuestra sociedad depende de las decisiones que tomen estos jóvenes educados en buenos valores y no en los “ídolos” deportivos que tanto quieren vendernos los medios.

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