Os contaré lo que ha hecho el Señor conmigo

Por Redacción • 27 sep, 2009 • Sección: Actualidad, Vida diocesana

hermana-shirlyEl pasado 6 de septiembre tuvo lugar en las Esclavas de Cristo Rey de Burlada la consagración perpetua de la hermana Sherley.

“La consagración es una misteriosa intervención, casi la llamaríamos “intromisión” del Señor en la vida de una persona, que desde siempre y en todo le pertenece”.
En este momento tan gozoso y lleno de gratitud como lo es mi consagración perpetua doy fe y constancia que Dios, nuestro Señor, es el siempre fiel, el Hacedor, que “todo lo hace oportunamente para que crezca hacia Él”. Mi historia personal camina y madura a la par de mi historia vocacional, del don precioso que Cristo me ha hecho al atraerme hacia sí. Mi gran deseo es vivir este don recibido en beneficio de la Iglesia, de la Congregación a la que ahora pertenezco plenamente y de todos los hombres para que en ellos se engendre la Vida Verdadera.
Dentro de esta especial consagración personal-comunitaria, vivida como religiosa Esclava de Cristo Rey, existe una doble vertiente que me impulsa a entregarme apoyada en la experiencia de los que nos han precedido en el camino del seguimiento – configuración con Jesucristo. Un primer aspecto queda muy bien resumido en palabras de S. Ignacio de Loyola: “El creador obra en su criatura, la abraza en su amor”. ¿No os conmueve el sólo hecho de pensar que Dios está deseando hablar con cada uno cara a cara, como un amigo habla con otro amigo, para invitarnos a una amistad profunda con Él y para regalarnos el don de su consuelo? El segundo aspecto lo sintetizo en palabras de nuestro Fundador D. Pedro Legaria Armendáriz, sacerdote navarro. “Hijas mías, sed canales por donde pase la gracia de Dios a todos los hombres”. Es Dios quien nos invita y nos llama, nos elige a colaborar con Él. Es el “Conmigo y como Yo”. Es su plan y no el mío. Por medio de nuestro sí podemos guiar a muchos al encuentro con Cristo.
Una de las experiencias más bonitas, hasta ahora vividas, es poder contemplar la obra que Dios va realizando en esta pobre y amada criatura y también el concederme el privilegio de ser testigo de esa obra amorosa y providente en tantas personas que se encuentran a sí mismas y a Dios, en la preciosa experiencia de los Ejercicios Espirituales. Nuestras vidas son templos que se van construyendo en honor al amor de Dios para su gloria y alabanza, para que en todo sea amado, servido y acogido, tal como lo hizo María, la Esclava del Señor.
“Quiero que tú nos sirvas” “Heme aquí Señor para hacer tu voluntad”

Shirley Barillas, ecr

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