El miedo a hablar de Jesús

Por Robert Kimball • 25 oct, 2009 • Sección: Evangelizar en y desde la familia, Opinión

z-foto-kimballEl creciente laicismo que se extiende por la sociedad se manifiesta en multitud de formas: ataques a la Iglesia Católica, el desprecio a la vida con su consiguiente apoyo al aborto, el acusado descenso de la práctica religiosa (concretamente a la asistencia a la misa dominical), entre otras. Además de estas conocidas manifestaciones del laicismo, existe otra de la que se ha hablado menos, pero que tiene una gran importancia: la enorme reticencia para referirse a la persona de Jesucristo en público, exceptuando, claro está, cuando lo hace la Iglesia Católica. Parece que hablar de Jesús, aunque sea en términos históricos, no está bien visto por amplios sectores de la sociedad.

Un ejemplo reciente de dicho fenómeno lo he encontrado en una revista publicada por una asociación altruista de Navarra que aglutina a varias docenas de miles de miembros, donde aparece un amplio reportaje sobre un viaje a Tierra Santa realizado por un grupo de miembros de dicha asociación.

Explica con detalle el itinerario seguido (el Monte de los Olivos, Getsemaní, Belén, Vía Dolorosa, Santo Sepulcro, el Mar de Galilea) pero no figura una sola referencia a que dichos lugares fueron los escenarios principales de la vida pública de Jesús. Incluso se dan como principales razones del viaje el conocer a nuevas personas, otros pueblos, ciudades y religiones, pero no la profundización de la fe. ¿Acaso se puede visitar a Belén o el Santo Sepulcro sin pensar en el amor de Dios manifestado a los hombres por medio de Jesucristo? Estoy convencido de que algunos miembros de dicho grupo de viajeros sacaron un mayor provecho espiritual de su viaje a Tierra Santa que lo que el reportaje publicado en la revista da a entender. Pero ¿por qué no lo reflejaron en el reportaje? ¿Acaso tuvieron miedo a comentarlo en la revista y ser señalados como cristianos?

Queda bien patente que la reticencia actual de muchos cristianos a mencionar el nombre de Jesús en público es uno de los principales obstáculos para la evangelización. En mi opinión, un cristiano que se niega a hablar de Jesús ante sus parientes o conocidos cuando tiene la oportunidad, deja de ser coherente con su fe, por mucha práctica religiosa que tenga. Jesús nos advirtió severamente sobre la necesidad de confesar públicamente nuestra fe en Él: “A todo el que me confiese delante de los hombres, también yo le confesaré delante de mi Padre que está en los Cielos. Pero al que me niegue delante de los hombres, también yo le negaré delante de mi Padre que está en los Cielos” (Mateo 10,32 – 33).

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