La atención afectiva a las familias

Por Robert Kimball • 8 nov, 2009 • Sección: Evangelizar en y desde la familia, Opinión

z-foto-kimballAdemás de la atención espiritual que las parroquias prestan actualmente a las familias, las parroquias están llamadas también a brindar una atención afectiva y material a las familias necesitadas. Sobre todo en lo referente a esa atención afectiva, los padres de familia podemos desempeñar un papel muy importante. La crisis que padecen muchas familias proviene de una crisis de amor. Muchos matrimonios se rompen y muchas familias quedan desestructuradas porque no ha existido un auténtico amor en la vida de sus miembros y esas personas no han tenido a quien recurrir para suplir la falta de amor en su propio entorno familiar. Si bien los servicios sociales pueden prestarles una atención profesional, sólo las familias cristianas, a través de las parroquias, están en condiciones de atenderles en el aspecto afectivo.

Se trata también de recuperar el carácter asistencial de las parroquias que ya existían en las primeras comunidades cristianas. El Evangelio se extendió con tanta rapidez por el Imperio Romano gracias al testimonio valiente de los primeros cristianos y a la atención espiritual, afectiva y material que ellos prestaban a sus semejantes. El Hecho de los Apóstoles nos ofrecen numerosos ejemplos del gran servicio que los primeros cristianos brindaban a la sociedad de su tiempo. En un mundo deshumanizado y egoísta como fue el Imperio Romano (que lamentablemente en este aspecto se parecía mucho a nuestro mundo moderno), los romanos quedaron profundamente impresionados por las atenciones afectivas y materiales que los primeros cristianos tenían tanto para los paganos como para otros cristianos: “Mira como se aman”.

Una parroquia volcada en la atención afectiva de las familias necesitadas serviría también para devolverles el protagonismo a los laicos. Está claro que los sacerdotes, entre sus numerosas obligaciones, no dan abasto para prestar una atención afectiva a todas las familias necesitadas. Sólo los padres de familia pueden hacerlo. Y, ¿en qué consiste esa atención afectiva? Simplemente en escuchar con amor a las personas necesitadas, ayudándoles a comprender mejor su situación y orientándoles a que acudiesen a un profesional, si fuera menester. A las familias cristianas se nos abre un amplio abanico de posibilidades para ayudar a otras familias necesitadas sin salir de nuestras propias parroquias.

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