Verdad (II)

Por Zubiría • 22 nov, 2009 • Sección: Altius, clarius, fortius, Opinión

Siguiendo con el fragoroso tema de la Verdad conviene decir que a mí el consenso me parece muy bien, pero que no me creo todo lo que dice el consenso, porque el consenso y sus mayorías también han traído muchos desastres. Vaya que el consenso no es Dios, porque Dios es la Verdad.

Digo que el consenso trajo desastres cuando, por ejemplo, en marzo de 1933 Hitler consigue el apoyo de 15 millones de alemanes (el 43,6%). Antes, en 1857, el Tribunal Supremo de Estados Unidos, llegó al mayoritario consenso (siete contra dos) de que las personas de la raza negra no tienen personalidad jurídica. En 1793, la ley consensuada, mandó a la guillotina a Marie Gouze, entre otras cosas por redactar la “Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana”, para complementar la “Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano” emanada de la sacrosanta Asamblea Nacional revolucionaria francesa.

En fin, que el consenso y la mayoría también han dicho muchas tonterías como para ponerlos como cúspide o eje vertebrador de las relaciones humanas y sociales de nuestro siglo. En el otro lado está la Verdad que como tal, en muchas cuestiones es absoluta. Es verdad absoluta por ejemplo (por mucho que el consenso y la mayoría se empeñara en decir lo contrario): que 2 y 2 son cuatro, que la tierra gira alrededor del sol, que la mujer es de la misma dignidad que el hombre, que estamos hecho para ser felices, que la dignidad humana no es cuestión de razas, sexos, orientaciones o tamaños. Porque, sí señores, hay verdades absolutas en el siglo XXI, desde siempre y para siempre, verdades matemáticas, verdades científicas y verdades morales. Y les importa un pimiento el consenso y las mayorías: dentro de un millón de años, cuando el consenso y las mayorías se hayan aniquilado por sí mismas, seguirán siendo verdad.

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