Un tipo serio
Por Ruth Gutiérrez • 10 feb, 2010 • Sección: La filmoteca
FICHA TÉCNICA
Título Original: A serious man. Año: 2009. Nacionalidad: USA, Francia y Reino Unido. Duración: 105 min. Valoración: Notable alto. Dirección y guión: Joel Coen y Ethan Coen. Producción: Joel Coen y Ethan Coen. Música: Carter Burwell. Fotografía: Roger Deakins. Montaje: Roderick Jaynes. Diseño de producción: Jess Gonchor. Vestuario: Mary Zophres. Distribuidora: Universal Pictures International Spain. Interpretación: Michael Stuhlbarg, Richard Kind, Fred Melamed, Sari Lennick, Adam Arkin, Peter Breitmayer, Jessica McManus, Aaron Wolff.
Los hermanos Ethan y Joel Coen han escogido un escenario inmejorable para expresar la perplejidad en su última comedia. Qué mejor que limitar el contexto dramático al singular mundo judaico y a su extraordinaria manera de habitarlo. El paisaje de aquéllos que todavía creen en los signos divinos suscita cuanto menos algunas preguntas latentes en toda la película: “¿Tiene sentido todo esto?” “¿Estás ahí, HaShem, para darme una respuesta a las penas que me afligen?” “¿Cómo puedo interpretar lo que me sucede?” “¿Me lo dirá la Toráh?” “¿Cómo daré en el blanco?”
En el marco de la actuación se apoya un protagonista llamado Lawrence Lopnik (en manos del actor Michael Stuhlbarg), judío, de vida intachable cuya única culpa consiste en tender a ser honrado, honesto, justo. Repentinamente -tal y como son los comienzos en la ficción- le acometen una sucesión de desgracias domésticas, familiares y laborales (que omito por respetar la intriga) y que lo conducen a las puertas del rabino. Lo hará en tres ocasiones y con tres rabinos distintos, en gradual calidad, de menor a mayor sabiduría. Este ir y venir constante, llamando a las puertas del consejo, se convierte en una guía para perplejos. Pues nadie sabe nada. Nada más que intentos de salir ileso del dolor; nada más que historias interrumpidas (como el propio el filme de los Coen); nada más que los misterios de la interpretación de la palabra.
¿Qué lugar ocupa la comedia aquí? Si es posible soportar el desconcierto que produce el hecho de que las cosas puedan ocurrir sin un significado expreso; si es necesario ser moral cuando no hay lugar para la vida eterna y todo parece acabarse en este mundo; si es posible que el hombre no sea más que pobre carne mortal, con anhelos de Alguien; ¿a qué afanarse tanto? Sólo se afanan en vivir con dignidad los que han creído en el Amor. A los Coen, como judíos descreídos, no les queda otra que reírse amargamente. ¿Y a usted? o
