Del buen hacer a la santidad. Beato Rafael Arnaiz

Por La Verdad • 28 feb, 2010 • Sección: Tribuna libre

Un año tan memorable
En mil novecientos once
Él nacía en primavera
¡Qué gran figura! ¡Qué hombre!

En esta estación del año
Aromas tienen las flores
Una vez que éste naciera
Se percibían mejores.

Las flores tienen espinas,
¡No! Las espinas tienen flores,
Porque según tú las mires
Siempre éstas se ven mejores.

El hermano Rafael
Arnáiz primer apellido
Barón tiene de segundo
Dios para sí lo ha elegido.

Tenía muchas riquezas
De familia acomodada
Pero, pensaba tan alto
Que por Dios, todo dejaba.

Entre otras dotes tenía
Una gran inteligencia
Que estudiaba arquitectura
Le gustaba su carrera.

Que pronto la dejaría
Aunque estudiar le gustaba
Dios tenía otros proyectos
La enfermedad lo mandaba.

Diabetes se llamaba
¡qué enfermedad! “milagrosa”
Y él ¡cómo la llevaba!
Qué bien le irían las cosas.

Porque Dios escribe recto
Aun con reglones torcidos
Lo quería con los monjes
“el hermano preferido”.

La santidad se forjaba
Como en el yunque el acero
Para morir santamente
Algo hay que sufrir primero.

Que padres tan orgullosos
Se debían de sentir
Con un hijo que hecho un santo
Ya no es morir; es vivir.

Cuanta fe entre los Trapenses
Sus hermanos, compañeros
Con un santo en los altares
A rogarle con acierto.

Que la santidad existe
Aunque no te canonicen
Cuanto hermano en el silencio:
Se forja aunque no lo dicen.

Santidad, en los pasillos,
En el templo, en un rincón,
En la misma agricultura
O sentado en un sillón.

Abriendo una sepultura,
A la vez una oración,
Un hermano que se ha ido
Se parece a un socavón.

En una silla de ruedas,
Se reza por donde quiera,
Que mérito en el silencio
Siempre de buena manera.

Esa música del órgano
Escuchar sus melodías
Alabamos siempre a Dios
Sea de noche o de día,
Sobre todo en especial
Oyendo la Santa Misa.

Es la vida del Trapense
En principio Cisterciense
Que Dios quiera la aprendamos
Todos juntos para siempre.

Si nos falla alguna cosa
Porque al fin somos humanos
Sigamos siempre rezando
Y encomendemos al santo.

Es el camino directo
Conduce a la Virgen María
Aunque nosotros lo hagamos
San Rafael, con su buen hacer, lo haría.

Con afecto y con agrado: Jesús Gutiérrez

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