Catequistas defensores de la vida
Por Félix García de Eulate • 22 mar, 2010 • Sección: Con ojos de catequista
Una confirmanda contó en su casa la catequesis que habían tenido sobre el valor de la vida y manifestó su decisión de defenderla siempre. Su madre percibió lo profundamente impresionada que estaba por las imágenes que les había proyectado la doctora que les dio la charla sobre el aborto. Enseguida se presentó en la parroquia sobresaltada, indicando que las imágenes habían sido muy duras para aquellas “niñas” (de 17 años) tan tiernas e inocentes. El párroco le desmontó sus argumentos y le contó lo que sucedió en otra catequesis.
Le sucedió a un catequista, gran profesional experto en leyes. Es un defensor absoluto del valor de la vida humana desde su inicio hasta su final natural. Muchas veces habló en sus catequesis de proteger la vida de quienes van a nacer con una ayuda eficaz y total a la mujer embarazada para que pueda acoger la vida de su hijo. Una chica de su grupo le dijo que ella conocía a una joven inmigrante, con la que tenía confianza, que le contó que estaba embarazada y pensaba abortar. El catequista enseguida se puso en contacto con la inmigrante, con su familia y con una asociación de ayuda a las madres gestantes. Sus argumentos, expuestos con delicadeza y amor, animaron a todos a cuidar con mimo y a esperar con ilusión aquella nueva vida que estaba germinando.
Su intervención fue una luz que llenó de alegría a aquella familia. “Es una alegría el testimonio de tantas madres y padres que, gracias a la ayuda recibida, han decidido por fin acoger a sus hijos, reconociendo en ellos un don inestimable que trae luz y sentido a sus vidas” (CCXIII Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española). La fiesta del bautizo fue emocionante. Una preciosa niña se convirtió en hija de Dios, seguidora de Jesucristo. Allí estuvieron dando gracias la joven madre, los abuelos, los miembros de la asociación defensora de la vida, la catequizanda amiga de la madre y sobre todo el feliz catequista, acompañado de su grupo de chicos que también fueron invitados.
Aquel día el párroco completó la catequesis sobre el valor de la vida. Dejó varios mensajes en sus palabras. La vida es el gran don de Dios. Cuando nació Juan el Bautista comentaban: ¿Qué será de este niño? Toda vida es un misterio de un valor incalculable. Sólo la historia lo podrá medir. Animó a los catequistas a defender con claridad la vida, ayudando concretamente. Así lo expresa la campaña pro vida de este año 2010: “…seguir dando voz a los que van a nacer para defender su derecho a la vida y ofrecer apoyo real a las mujeres gestantes que se encuentren en dificultades”. o
