La cruz de Cristo

Por José Luis Morrás-Etayo • 13 abr, 2010 • Sección: Conozcamos el código

Desde muy pequeños aprendimos en el catecismo que la señal del cristiano es la Santa Cruz, porque en ella murió Jesucristo para redimir a todos los hombres. Hoy, parece, que los enemigos de la cruz están desatados y que la historia se vuelve a repetir, pues aquellos que gritaron ¡crucifícalo, crucifícalo!, hoy lo volverían a hacer, pero ésta vez sin cruz.
Las “autoridades” representadas muchas veces por lo peor, quieren seguir crucificando a Cristo, distinto sanedrín pero con la misma táctica. El problema que Cristo vive ahora en su Iglesia, pues a crucificar a la Iglesia. Así las cosas, la campaña contra la Iglesia es feroz. Dice la escritura que los gobernantes ya habían convencido al pueblo para que pidiera la crucifixión de Cristo y la libertad de un ladrón. Hoy día ese papel le toca a los medios de comunicación. Fíjense la labor que hace la Iglesia con los pobres, con los necesitados, con las familias, en la educación… ¿oyen algo de eso? Pero si aparece un escándalo por pequeño que sea, ahí si que a bombo y platillo abre telediarios y titula primeras páginas de periódicos. El tema de los curas degenerados por la pederastia ocupa el 0.5 por mil de todo el clero. Escuchando al populacho mediático parece que solamente el 0,5 por mil se salva. Es así, tienen el poder pero no tienen la verdad. Engañan y saben que crucificando a la Iglesia vuelven a crucificar a Cristo.
¿Pero donde van a crucificar a Cristo si no quiere que haya cruz? Igual lo quieren crucificar en un burka, en un minarete, en una estrella o en una media luna o quien sabe ¿en algún signo neopagano? Pues esto si que va a ser difícil crucificar a cristo sin cruz. Quieren la muerte del inocente pero esta vez de forma más silenciosa, que no se vea, que no se sepa, pero que ocurra. Así aparecen las leyes mas terribles que permiten, amparan, justifican e inducen al aborto, a la eutanasia, a la eliminación del débil… pero en silencio. De eso sí que hay que convencer al pueblo para que griten: crucifícalo, y para que además piensen, como pensaron aquellos hace 2000 años, que están haciendo algo bueno. Con este fin nos encontramos que las cosas mas aberrantes las presentan como derechos, peor como progreso. Y yo me pregunto ¿progreso hacia donde? Pues una vez más han preferido a Barrabás y todo lo que él representa y han preferido crucificar a Cristo y su a Iglesia con todo lo que esto representa. Pero, no han contado con que Cristo no se quedó muerto en el sepulcro sino que resucitó.
Esta campaña intencionadamente sobredimensionada no va a terminar con la muerte del inocente, al contrario su voz profética no se va a apagar por mucho que lo intenten, su misión de amor se seguirá cumpliendo, los últimos y penúltimos de la sociedad sabrán que no están solos, los que perseveremos tendremos la seguridad de que tampoco estaremos solos pues seguirá a nuestro lado hasta el final de los tiempos. Nos fiamos de su Palabra y sabemos que las puertas del infierno no prevalecerán sobre la Iglesia. Ahí seguirá la cruz y los crucificados aunque por ley o decreto quieran suprimir a una y a otros… ¡Te adoramos Cristo y te bendecimos que por tu Santa Cruz redimiste y sigues redimiendo al mundo!

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