Amor

Por Zubiría • 15 jun, 2010 • Sección: Altius, clarius, fortius

Lo contaba el otro día un misionero javeriano que trabaja en Chad, donde sólo hay un 13% de cristianos. Es el ejemplo fecundo de François, un católico de aquel país: “Un día de mercado, en una discusión, el hermano de François fue asesinado. Todo el clan se puso en movimiento: había que vengar su muerte con la muerte del asesino y la destrucción de sus bienes; así lo decía la costumbre del clan. Los hombres se presentaron delante de la casa de François armados con lanzas y cuchillos; esperaban de él que, según la tradición, lanzase el grito de muerte para comenzar la venganza. François permanecía dentro de su cabaña; pensaba en las palabras de Jesús: “Amad a vuestros enemigos”.

La gente se impacientaba y gritaba. Cuando él salió, pidió silencio y dijo: “Hermanos, todos somos de un mismo clan, he crecido conociendo nuestra costumbre y las tradiciones de nuestros ancianos. Pero sabéis que desde hace dos años soy cristiano; he aceptado seguir otra Palabra, más fuerte y más importante que la palabra de nuestros ancianos. Ellos me piden dirigir la venganza contra el asesino de mi hermano, pero la Palabra de Jesús me pide perdonar. Así pues, os digo que dejéis vuestras armas; volved a vuestras casas; no haya venganza sino perdón”. Los ancianos criticaron a François: temían que la venganza de los muertos se volviese contra el clan. François volvió a repetirles: “Hay una nueva ley: la ley del amor”.

A los pocos meses, un grupo de jóvenes se presentaron a François y le pidieron que les instruyera en la Palabra de Jesús. Así nació una nueva comunidad cristiana en Chad”. Donde no hay amor, pon Amor, y sacarás AMOR El amor es fecunda semilla de vida cristiana, está al alcance de todos y transforma el corazón de todos.

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