Bodas

Por Zubiría • 15 jun, 2010 • Sección: Altius, clarius, fortius

El otro día pasé por una boda y me quedé. El deporte de ver bodas es uno de los más socorridos los sábados por la mañana, para quienes no hacemos deporte. Total que me pasé por S. Lorenzo, las Recoletas, S. Nicolás y S. Saturnino. Con las conclusiones elaboré un ranking que me llamó la atención y que expongo a vuestra consideración. Descubrí que el ritual manda que los invitados pasen a la iglesia antes que los novios. Y así hicieron, pero el ranking lo elaboré sobre qué pasa después de que los novios entran a la iglesia, y lo que pasa es… que los invitados se van fuera. Es decir, cuando los novios están fuera de la iglesia los invitados se meten dentro y cuando los novios entran dentro, los invitados se van fuera. Si viniera un marciano y lo viera pensaría dos cosas: o que los invitados son estúpidos o que realmente no son amigos de los novios. Pero la respuesta correcta son las dos a la vez.

En todas las bodas que vi, unos treinta invitados salieron fuera nada más entrar los novios, en una de ellas fueron cuarenta. Unos hinchaban globos para meterlos en el coche, otros preparaban una ristra de petardos, otros simplemente cotilleaban a voz en grito sobre las diversiones tristes de las despedidas de solteros. Los más se iban a tomar algo, para después comer algo, tomar algo, cenar algo y acabar de madrugada bebiendo algo. No sé si eran amigos o enemigos de los novios, desde luego, lo que quedaba claro es que no creían que fuera en absoluto importante lo que los novios estaban haciendo. Quizá es que los novios tampoco le dieron demasiada importancia. Así las cosas, algo habría que pensar de unos amigos que, en el momento más importante de la vida de su amigo se fueron a tomar unas cañas dejándolo solo. Con amigos así, uno no necesita enemigos.

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