Futuro de la Confirmación (II)
Por La Verdad • 15 jun, 2010 • Sección: Con ojos de catequista
El debate sobre el futuro de la confirmación está servido. Ya aparece con preocupación en los proyectos pastorales de las parroquias, diócesis e iglesia universal. Busca de nuevo aquel protagonismo que tuvo en las últimas épocas. Se le había buscado un lugar, dentro del proceso de la catequesis de continuada. La edad de la adolescencia o juventud parecían edades prometedoras de muchos frutos.
Como siempre el celo de los pastores busca las mejores soluciones. La norma que orienta las diversas opiniones sigue siendo el “bien de las almas”. De ahí nace la prudencia a la hora de tomar decisiones. Es necesario ponderar muchas razones para evitar la precipitación y los apasionamientos.
Porque los teólogos insisten en que el Bautismo y la Confirmación están intrínsecamente unidos entre sí. Aunque forman dos sacramentos distintos nunca pierden su relación interna. Los ecumenistas de las iglesias orientales ortodoxas tienen dificultades para dialogar con los occidentales. No se explican cómo se ha distanciado tanto la celebración de ambos sacramentos. Los liturgistas por su parte desean que se conserve el orden lógico de los sacramentos según la tradición secular de la Iglesia. El sacramento de la madurez, que culmina la iniciación cristiana es la eucaristía.
“En los primeros siglos la Confirmación constituye generalmente una única celebración con el Bautismo, y forma con éste, según la expresión de san Cipriano” (cf Epistula 73, 21), un “sacramento doble”. (Catecismo de la Iglesia católica, 1290)
En nuestros días el papa Benedicto XVI orienta sobre la revisión de los procesos de iniciación cristiana en la Exhortación Postsinodal Apostólica “Sacramentum caritatis”.
(22-II-2007) “Puesto que la Eucaristía es verdaderamente fuente y culmen de la vida y de la misión de la Iglesia, el camino de iniciación cristiana tiene como punto de referencia la posibilidad de acceder a este sacramento. Hemos de preguntarnos si en nuestras comunidades cristianas se percibe de manera suficiente el estrecho vínculo que hay entre el Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía. En efecto, nunca debemos olvidar que somos bautizados y confirmados en orden a la Eucaristía…que es la que lleva la iniciación cristiana a su plenitud y es como el centro y el fin de toda la vida sacramental”. “A este respeto es necesario prestar atención al tema del orden de los Sacramentos de la iniciación” (17-18). Aquí se señala una clara tendencia de la Iglesia sobre el futuro de la Confirmación. Las razones pastorales indican que “no es tanto cuestión de edad cuanto de crecimiento y maduración personal de la fe” (Directorio diocesano pág, 112) dentro de un proceso catecumenal. o
