Los Archivos de la Iglesia (II)
Por La Verdad • 15 jun, 2010 • Sección: Conozcamos el código
Desde los tiempos primitivos hasta nuestros días la sociedad ha evolucionado lenta pero incansablemente, si bien en las últimas décadas los cambios se han acelerado y hemos evolucionado más que en los veinte siglos precedentes. Se han sucedido diferentes formas de organización política pero todas han necesitado del archivo como instrumento de gobierno. De igual modo, los archivos han servido como medio privilegiado para conservar la memoria histórica y dar razón de todo lo ocurrido en la vida de las diferentes épocas. Son imprescindibles a la hora de proporcionar una información rigurosa al respecto.
Si una persona pierde la memoria, indudablemente pierde el sentido, no se comporta con normalidad. Esto mismo ocurría en una sociedad que perdiese la memoria histórica, que no conservase los papeles, testigos implacables de realidades ocurridas y, si el que gobierna perdiera los papeles, sería mucho peor pues, seguro que daría lugar a un rosario de injusticias. Por eso los archivos al conservar la memoria histórica, son y han sido un eficaz instrumento de gobierno.
Los archivos no nos han trasmitido los acontecimientos de forma aséptica ya que su nacimiento estuvo ligado a las personas que tenían el poder (archivo, imperial, real, episcopal…) y que utilizaban como instrumento privilegiado de gobierno.
Esta unicidad del archivo es decir con su doble vertiente de instrumento de gobierno y garante de la memoria histórica, en la sociedad duró hasta la revolución liberal (1776-1830) y en la Iglesia hasta el Código de 1983. Demos un repaso.
A finales del siglo XVIII en Europa e Hispanoamérica estalló la revolución liberar. Lo primero que hicieron los revolucionarios fue tratar de borrar toda huella del régimen anterior (Ancient Régime) que mandó los papeles y sus archivos así como los títulos jurídicos de la sociedad vencida, despojando a sus dueños de los bienes personales y reales que poseían: Nobleza, Iglesia, Instituciones Civiles y Obras pías se quedaron solamente con una serie de papeles sin valor legal, en caso de haber conseguido salvarlos del fuego.
Pero el gobernar con papeles se había hecho imprescindible y pronto los liberales comenzaron a crear los suyos propios y con ellos el archivo de los mismos. Y aquí ocurrió un hecho de capital importancia, a saber: la unidad del archivo que hasta entonces había existido en el ámbito civil, queda rota pues, junto al archivo del Estado. Aparece otro archivo. El histórico. Con la revolución liberal coincidió el nacionalismo romántico, que reconoció “interés histórico” a los papeles que se habían salvado de la destrucción desencadenada contra el régimen anterior. o
