Primeras comuniones sin ostentación
Por La Verdad • 15 jun, 2010 • Sección: Con ojos de catequistaCuánto cuestan las primeras comuniones! Este comentario está asegurado todos los años después de Pascua cuando en mayo comienzan las celebraciones. Pero este año con la crisis económica que padecemos suena más hiriente. Es que en algunos lugares se ha desmadrado el gasto superfluo. Se ha entrado en una competencia de ostentación. Esto no depende de la parroquia, ni de los criterios de la iglesia. Ésta siempre invita a la vivencia de los sacramentos en su profundidad espiritual. Celebra como debe de ser, con solemnidad, alegría y sencillez, pero evita la ostentación, las exterioridades, la fiesta social y los gastos.
La celebración del sacramento en sí no supone mayor gasto económico. Todos los años el párroco y los catequistas comentan en las reuniones con los padres de familia algunos detalles para celebrar con moderación. Así se va evitando el consumismo y las celebraciones son más auténticas y menos superficiales. La situación económica actual es posible que contribuya a que las familias se moderen. Comentaba una madre de familia con la catequista: Me alegro de que apoyen desde la parroquia la sencillez. Yo me sentía muy sola en mis criterios. Ahora somos varios los que este año no gastaremos nada en vestidos caros. Nuestros niños irán a comulgar con sus vestidos de fiesta, que les servirán todos los domingos para ir a misa. Estas familias estaban deseando tener una ocasión para romper la dinámica de la ostentación en la celebración de los sacramentos. Toman esta actitud por convicción, ya que aseguran que mantienen sus puestos de trabajo y sus sueldos.
Lo que hacen en una pequeña comunidad parroquial es más educativo todavía. La escasa media docena de niños que hay cada año para comulgar van todos con túnicas blancas, impolutas. Una cruz sencilla colgada al cuello es todo el adorno. Al final de la celebración toda la comunidad cristiana, que les ha acompañado en la misa, sabe que es protagonista y es invitada a un aperitivo en los salones parroquiales. Los niños ven que están no sólo los parientes sino los vecinos y amigos. Así perciben que son nuevos miembros que se han incorporado a la comunidad parroquial, “culminando el proceso de la iniciación cristiana.” (Pablo VI, DCN) (RICA 36)
El queridísimo Papa Benedicto XVI cuenta a los niños su primera comunión: “Tenía 9 años. Era un día de sol; era muy bella la iglesia y la música; eran muchas las cosas hermosas y aún las recuerdo… Me sentí realmente feliz, porque Jesús había venido a mí.” Es un buen ejemplo: Celebración hermosa, felicidad y encuentro con Jesús. Sin ostentación.
