El significado del martirio

Por La Verdad • 16 jun, 2010 • Sección: Evangelizar en y desde la familia

La palabra “martirio” es una palabra que para muchos cristianos evoca la muerte violenta de hombres, mujeres y niños por medio de métodos muy crueles y abominables, como la crucifixión, ser devorados por las fieras, etc. Sin embargo, esta palabra proviene del latín y significa “dar testimonio” y los mártires destacaron más por su testimonio personal de fe que por la muerte violenta. Dado que los cristianos tenemos la obligación de dar testimonio público de nuestra fe por el Sacramento del Bautismo, los padres cristianos hemos de asumir la gran responsabilidad de ser “mártires” (de dar testimonio) en nuestra sociedad cada vez más materialista y contraria a los valores evangélicos. Con nuestro ejemplo, los padres estaremos en condiciones de inculcar en nuestros hijos esta necesidad de ser “mártires” (testigos).

Personalmente me alienta mucho en mis esfuerzos diarios por evangelizar, el Himno de Segundas Vísperas del común de un mártir en la Liturgia de las Horas que dice así: “Martirio es el dolor de cada día, si en Cristo y con amor es aceptado, fuego lento de amor que, en la alegría de servir al Señor, es consumado”. Por tanto, este Himno nos insta a los Cristianos a pasar por nuestro propio martirio: la muerte continua de nuestro propio egoísmo, que es el enemigo más fuerte con el que nos hemos de enfrentar los cristianos.

Aceptando nuestro propio martirio nos permitirá ir eliminando todos los vicios que provienen de nuestros deseos egoístas: el afán por el protagonismo, por ser los más admirados, por el dinero, por nuestra felicidad cuando supone sacrificar la felicidad de los demás, por satisfacer nuestras necesidades por encima de las necesidades más apremiantes de los demás, etc.

Estas preciosas palabras sobre el martirio, además de servirnos de ejemplo para nosotros los padres, nos facilitan valiosas pistas para la educación de los hijos. Debemos enseñarles a servir a Dios y al prójimo con amor y alegría como nos enseñó Jesús, a pesar de que dicho servicio desinteresado nos acarreará no pocas dificultades y la incomprensión por parte de nuestros semejantes. Pero nuestra perseverancia frente a los problemas planteados por la práctica valiente de nuestra fe se convertirá en un auténtico testimonio cristiano que nos acercará al ejemplo heroico de los mártires cuyas vidas y muertes celebramos con gozo en nuestras eucaristías y actos litúrgicos.

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