Futuro de la Confirmación (III)

Por La Verdad • 16 jun, 2010 • Sección: Con ojos de catequista

¿Se vislumbran caminos de salida al problema de la confirmación? La Iglesia constantemente actualiza y adapta sus acciones pastorales a las circunstancias históricas en las que ejerce su misión. Pero respetando la doble clave “de la fidelidad en la novedad y de la novedad en la fidelidad” (Sacrae disciplinae leges J.P. II. 1983) La norma se promulga después de experimentar y ver los resultados positivos de lo que ya se vive. El Código de Derecho Canónico, el catecismo de la Iglesia católica y el de la Conferencia Episcopal Española, “Ésta es nuestra fe”, mantienen el orden tradicional de los tres sacramentos de la iniciación cristiana que forman una unidad progresiva: Bautismo-Confirmación-Eucaristía. Al celebrar la confirmación después de la Eucaristía cada vez más adolescentes y jóvenes se quedan sin confirmar cuando “la recepción de este sacramento es necesaria para la plenitud de la gracia sacramental” (CEC, 1285).

El papa San Pío X rebajó la edad de la primera comunión a la edad del uso de razón. (Quam singulari). Entonces la confirmación se quedó en algunos lugares de Europa a la edad de doce años. La conexión entre los tres sacramentos de la iniciación cristiana presentaba dificultades para correlacionarlos. Por eso en algunos lugares se hacía una “primera comunión solemne” cinco años después. Esta dificultad la recoge el Directorio de los Sacramentos de la Iniciación Cristiana de la Diócesis de Pamplona-Tudela. Teniendo en cuenta que la Eucaristía culmina la incorporación a la comunidad cristiana, resuelve la dificultad diciendo que “hay que resaltar el simbolismo y el significado de la Eucaristía del día de la confirmación” (Pág. 112). El mismo directorio (1995) manifiesta que “la práctica más habitual en nuestras diócesis de Pamplona-Tudela es celebrarla en torno a los 16-17 años, para que el joven tenga oportunidad de adquirir un nivel más alto de decisión personal”.

En la diócesis de Milán, paradigmática por su importancia, se confirman durante la preadolescencia y hacia los catorce años hacen la “profesión de fe”, después de una preparación adecuada. En la diócesis de Alcalá de Henares (Ecclesia, 21 de octubre de 2009) reciben la confirmación entre los 8 y 9 años. Previamente reciben el sacramento de la penitencia y finalmente la Eucaristía. La confirmación es gracia, don del Espíritu, plenitud del bautismo, requiere mayor inserción en Cristo y en la Iglesia. También pide capacidad de opción, fortaleza de la fe para ser testigos. Sin duda que la edad resalta alguna de estas cualidades sobre las otras. Estamos ante un reto que pide un cambio de mentalidad para conjugar los intereses pastorales con la teología, la liturgia y el ecumenismo.

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