La catequesis y las vocaciones (I)
Por La Verdad • 16 jun, 2010 • Sección: Con ojos de catequista
Celebradas las confirmaciones y las primeras comuniones ya están los catequistas revisando el curso pasado y programando el próximo. Una pregunta de revisión decía: ¿en qué temas se ha hablado de la vocación al ministerio sacerdotal o a la vida consagrada?
La pregunta estaba motivada porque el año pasado hubo una sugerencia del delegado de pastoral vocacional para que el tema de las vocaciones estuviese más presente en la catequesis. Es más, el mismo delegado dirigió un retiro a estos catequistas con el tema central de las vocaciones. Salieron de aquel encuentro ilusionados y decididos a hacer algo más según las propuestas prácticas y los buenos materiales recibidos.
Ha pasado el curso y la pregunta les ha caído como un jarro de agua fría porque parece que han podido hacer bastante poco. Las disculpas recayeron sobre la falta de programación, el exceso de temas, la pérdida de sesiones. Una catequista, del nivel de comunión dijo que al celebrarse el año sacerdotal había rezado con su grupo una oración por los sacerdotes todos los días. Otra recordó cómo un diácono había sido catequista de su grupo de confirmación y había venido invitado varias veces a hablarles sobre el sacerdocio. Él a su vez les ha invitado a su ordenación sacerdotal que será en el verano. Prometieron acompañarle en ese día, el más maravilloso de su vida.
Toda la pastoral de la Iglesia es pastoral vocacional, ya que la tarea evangelizadora de la Iglesia está llamada a hacer descubrir a cada creyente su misión, su vocación. Pero la catequesis está llamada de forma apremiante a ser vocacional. Todo catequista es un promotor vocacional. Sabe que el ministerio sacerdotal es indispensable para la vida de la Iglesia. Hay que ver cómo piden los catequistas la presencia del sacerdote para que los forme, oriente y anime…
El Directorio Pastoral de la Iniciación Cristiana para nuestra diócesis tiene al final unas “sugerencias para después del sacramento”. Dice (pág.130) El seguimiento de posconfirmación es muy importante para mantener vivos los ideales que se han suscitado en el confirmado. Los agentes de la catequesis habrán podido detectar, suscitar y acoger algunas vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada. En su maduración vocacional es necesario acompañarles adecuadamente desde la pastoral específica. Se da por hecho que es función de los catequistas detectar, suscitar y acoger las vocaciones de especial consagración. La consecuencia es clara: tiene que haber ocasiones ya programadas dentro de las etapas del proceso catequético para hacer una propuesta vocacional ilusionante, respetuosa y adecuada.
