Catequesis desde el Corazón de Jesús

Por Félix García de Eulate • 28 jul, 2010 • Sección: Con ojos de catequista

Esto se soluciona con amor, con corazón, le dijo el párroco a la catequista. Ésta quería librarse de un chico que incordiaba mucho y no le dejaba dar en paz su catequesis. Perdía mucho tiempo con él. No sabía la catequista que se portaba así porque le faltaba cariño. Con amor, con corazón, repetía el párroco. Pero la paciencia de la catequista no estaba para esas finuras. Hasta que un día sucedió algo inesperado. Un chico trajo una imagen del Corazón de Jesús, de aquellas en las que aparece sentado y que se entronizan en las casas. Estaba algo descascarillada y polvorienta. El chico la había recogido del descansillo de la escalera. Unos jóvenes vecinos que estaban arreglando el piso la habían sacado con otras cosas que querían quitar y no tuvieron inconveniente en dársela al niño cuando se lo pidió.
¿Qué imagen es ésta? ¿Qué hacemos con ella?, preguntó la catequista. Uno dijo que en su casa tenían una igual, otro que la había visto en una iglesia, varios dijeron que la tenían sus abuelos en sus casas. La mayoría no sabía quién era. La catequesis sobre el Corazón de Jesús les hizo entender que el corazón de las personas es donde se sitúan los sentimientos y que Jesús nos había amado tanto que dio desde su corazón, atravesado por la lanza de un soldado, hasta la última gota de su sangre por nosotros. El Corazón de Jesús es la expresión del amor de Dios. Los niños se conmovieron al saber lo que significaba. ¡Cuánto ha querido sufrir Jesús por nosotros!, decía una niña.
¿Y qué podemos hacer? Ante todo limpiarlo, arreglarle lo que tiene roto y pintarlo. En poco rato lo restauraron a su manera. ¿Pero qué hacemos con él? Le prepararon una peana y lo dejaron presidiendo el aula. Todos los días al llegar a la catequesis hacen una oración ante la imagen. La catequista encontró una oración que decía: “concédenos un corazón misericordioso como el tuyo”. “Corazón de Jesús en ti confío”. Y comentaba: chicos, hay que poner mucho amor en todo lo que se hace, como el Corazón de Jesús. Hay que devolver amor a Jesús que tanto nos ha amado.
Ella se aplicó la lección. Comenzó a acercarse al niño díscolo y a darle comprensión y cariño. Recordó el dicho de San Juan de la Cruz: “Donde no hay amor, siembra amor y recogerás amor”. Y lo que dice el papa Benedicto XVI: “Junto al Corazón de Cristo, el corazón humano aprende a conocer el auténtico y único sentido de la vida y de su propio destino”. (Carta de Benedicto XVI en el 50º aniversario de la encíclica “Haurietis aquas”).

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