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CARTAS DESDE LA CARIDAD










                           DECLARA LA


                             GUERRA AL                nerables. En un mundo capaz de alimentar a toda

                                                      la población, el hambre constituye un escándalo
                                  HAMBRE              que interpela no solo a los gobiernos y a las insti-
                                                      tuciones, sino también a cada uno de nosotros co-
                                                      mo discípulos de Cristo.
                                                ―        El lema de este año de Manos Unidas, “Decla-
                               MONS. FLORENCIO ROSELLÓ  ra la guerra al hambre”, me gusta, me vence y
                              ARZOBISPO DE PAMPLONA - TUDELA  convence. O trabajamos el tema del hambre, casi
                                                      como una guerra, o este mundo se nos va de las
                                                      manos. Desgraciadamente mueren más personas
                                                      de hambre que de la guerra, y esto tendría que
                     urante  un  tiempo  viajé  bastantes  golpear nuestras conciencias y revisar nuestros
                     años a África, concretamente a Mo-  actos. Aunque este lema parece que anima a la
                     zambique. En esos viajes vi pobreza,  guerra o a la violencia, nada más lejos de la reali-
                     miseria,  hambre,  enfermedad.  El  dad. Es más bien una llamada profética que no
                     drama humano se manifestaba en ni-  busca  incitar  conflicto,  sino  despertar  concien-
           D ños y mujeres relegados a un segun-      cias; es una invitación a librar una batalla espiri-
           do plano y con rostros castigados por el hambre,  tual, moral y social contra una injusticia que hie-
           la necesidad y el abandono. Cuando regresaba de  re profundamente el corazón de Dios. Es una lla-
           viaje a la vieja España, soñaba y rezaba al buen  mada  a  denunciar  las  estructuras  injustas  que
           Dios  para  que  al  año  siguiente  la  pobreza  y  el  provocan la pobreza y marginación. Así nos decía
           hambre se hubiesen superado. Pero no era así,  León XIV en “Dilexi Te”: “Es necesario remover
             veía rostros idénticos a los de años anteriores que  las causas sociales y estructurales de la pobreza”
           golpeaban mi conciencia. ¿Por qué? ¿Qué pode-  (10). Los intereses creados de países ricos están
           mos hacer?                                 generando  unas  estructuras  que  enriquecen  a
              Ya  nos  lo  avisaba  recientemente  León  XIV:  unos pocos y empobrecen a muchos.
           “No debemos bajar la guardia respecto a la po-  La expresión “declarar la guerra al hambre”
           breza. Nos preocupan particularmente las graves  podría sonar dura, pero Manos Unidas la ilumina
           condiciones en las que se encuentran muchísimas  con una verdad esencial. Utilizamos el mismo len-
           personas a causa de la falta de comi-
           da y de agua. Cada día mueren varios
           miles de personas por causas vincula-  Manos Unidas quiere hacer una llamada a
           das a la malnutrición” (DT, 12). Existe  la concienciación social, denunciar las
           el  peligro  de  que  normalicemos  el  estructuras de pecado e injusticia que
           hambre y, a consecuencia de ello, la  provocan el hambre en el mundo.
           muerte en el mundo. Estoy convenci-
           do de que el hambre no es un fenó-
           meno inevitable ni un castigo del destino. Es con-  guaje, pero los medios para conseguir la justicia
           secuencia, en gran medida, de desigualdades es-  social son otros: nuestras armas no son la violen-
           tructurales, guerras, explotación irresponsable de  cia, sino la solidaridad, la justicia, la educación, la
           los recursos, indiferencia global y modelos econó-  denuncia y la fraternidad. Son las armas del Evan-
           micos que ponen en riesgo la vida de los más vul-  gelio, capaces de transformar corazones y estruc-


           4 • LA VERDAD
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