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de fe, pero con una devoción fuerte a la Virgen, tros secretos como el mejor tesoro que poseen. La
¡que no me toquen a mi Virgen!, suele decirlo al- Virgen escucha a todos y se convierte en un sím-
guien que no practica. Siempre somos bienveni- bolo de la fe, de confianza.
dos, también los de fuera de Navarra, también los Las romerías nos llevan al camino, porque nos
de fuera de España, como bastantes de los que empujan a salir de casa, a ponernos en camino. Es
llenan las largas caravanas de romeros, especial- caminar por las calles de nuestros pueblos, con
mente del mundo latino. En estas romerías en túnicas, con cruces al hombro, rezando, cantan-
donde más integrados se sienten, donde más aco- do. La gente nos ve, no tenemos complejo ni te-
gidos se encuentran. Cada Iglesia, cada ermita, es mor a manifestar públicamente nuestra fe. Hace-
nuestra casa, es casa de todos. Y la Virgen es la mos visible nuestra fe y hacemos visible nuestro
Madre de todos, inclusive de los que se acercan amor a la Virgen. El día de la romería es una ma-
con dudas o tal vez ni practican la fe, pero la Vir- nifestación pública de que somos cristianos, que
gen también es su Madre. creemos. Un ejemplo de testimonio de nuestra fe,
Pero, sobre todo, las ermitas de Navarra, son de nuestro amor a la Virgen Nuestra Madre, es
un santuario de fe. En ellas hemos ofrecido a Dios signo de orgullo de lo que es nuestro, porque a la
lo mejor que teníamos, y hemos puesto nuestra vi- Virgen la consideramos como de casa, de nuestra
da y la vida de nuestras familias en manos de la familia, ¡es Nuestra Madre!
Virgen: unos ponen a sus hijos, otros un enfermo Querida Navarra, tenemos un tesoro y un le-
de la familia, encontrar un trabajo, o solucionar gado que debemos cuidar y conservar. Las rome-
un problema familiar. Muchas piedras de nues- rías navarras son un ejemplo de amor y fidelidad
tras ermitas navarras han sido testigos de oracio- a María nuestra Madre. Ella nos espera en su er-
nes silenciosas, de lágrimas derramadas, de pro- mita, en su santuario con la puerta abierta y los
mesas cumplidas. Muchas ermitas guardan nues- brazos extendidos. ❏
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