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mente en este momento tan especial. Presididos
                                                     por el Arzobispo don Florencio Roselló, numero-
                                                     sos peregrinos portaron la imagen de la Virgen y
                                                     las velas que la acompañaban.
                                                       Quienes han participado alguna vez en esta
                                                     procesión saben que resulta difícil describir con
                                                     palabras lo que allí se experimenta. Es un mo-
                                                     mento de profunda emoción, de silencio interior
                                                     y de comunión con creyentes llegados de todos
                                                     los rincones del mundo. Bajo la mirada de María,
                                                     cada historia personal encuentra acogida y cada
                                                     oración parece elevarse con una fuerza especial.
                                                       El viernes amaneció con uno de los momen-
                                                     tos más esperados de toda peregrinación a Lour-
                                                     des: la celebración de la Santa Misa en la Gruta,
                                                     el lugar donde la Virgen se apareció a santa Ber-
                                                     nardita.  La  emoción  fue  palpable  desde  el  co-
                                                     mienzo. Celebrar la Eucaristía junto a la roca de
                                                     las apariciones supone para muchos peregrinos
         cada gesto de cuidado y acompañamiento. Tam-  cumplir un deseo largamente esperado. Allí, en
         bién se contó con la presencia del Consiliario Dio-  un lugar tan sencillo como cargado de significa-
         cesano de la Hospitalidad Diocesana Ntra. Sra. de  do espiritual, resonaron las palabras del Evange-
         Lourdes, Diego Jiménez, y de los sacerdotes San-  lio y la oración de una comunidad que, más allá
         tiago Cañardo, Javier Sagasti y Jorge Iriarte.   de sus diferencias, se sabe unida por la misma fe.
            La llegada a Lourdes tuvo lugar al mediodía.  Tras la Eucaristía tuvo lugar el viacrucis de
         Tras la comida y los primeros momentos de ins-  los enfermos. Cada estación fue una invitación a
         talación, la peregrinación comenzó oficialmente  contemplar el sufrimiento de Cristo y a descubrir
         con la celebración de la Eucaristía en la iglesia de  cómo ese sufrimiento sigue presente hoy en tan-
         Nuestra Señora del Rosario. Allí, ante la Virgen,  tas personas que cargan con la cruz de la enfer-
         la Diócesis puso en sus manos las alegrías, preo-  medad, la soledad o las dificultades de la vida.
         cupaciones y esperanzas de todos los navarros.  Sin  embargo,  Lourdes  enseña  también  que  la
            La celebración fue el primer gran momento  cruz nunca tiene la última palabra. Cada estación
         de encuentro comunitario. En ella se hizo visible  del viacrucis conduce hacia la esperanza de la
         una Iglesia que camina unida, donde cada perso-  Resurrección. Por eso, lejos de ser un ejercicio de
         na tiene un lugar y donde los más vulnerables  tristeza, se convierte en una experiencia de con-
         ocupan siempre el centro. Porque Lourdes ense-  fianza y abandono en las manos de Dios.
         ña, desde el primer instante, una verdad funda-  La  tarde  estuvo  marcada  por  la  tradicional
         mental del Evangelio: que nadie queda al margen  procesión eucarística de los enfermos. Debido a
         cuando se vive desde el amor de Dios.       las altas temperaturas, el acto se celebró en el in-
            La jornada concluyó con uno de los actos más  terior  de  la  basílica  de  San  Pío  X,  un  espacio
         emblemáticos del santuario, la procesión de las  capaz de acoger a miles de peregrinos. Allí, ante
         antorchas. Al caer la noche, miles de fieles, de di-  el Santísimo Sacramento, enfermos, voluntarios,
         ferentes rincones del mundo, recorrieron la ex-  sacerdotes y peregrinos compartieron un intenso
         planada de Lourdes mientras resonaban las ora-  momento  de  adoración  y  oración.  Lourdes  re-
         ciones y los cantos dedicados a María.      cuerda continuamente que la verdadera grande-
            La  peregrinación  navarra  participó  activa-  za no reside en la fuerza ni en el éxito, sino en la


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