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¿Qué necesidades detectaron en las perso-
nas que habían perdido a un ser querido?
Vimos que al principio todo el entorno te apoya,
te anima y te visita, pero con el tiempo eso pasa
y la herida queda.
Y son heridas que van más allá de las emociones,
de la tristeza, del miedo o de la angustia. Hay he-
ridas profundas: no reconocerse herido, no acep-
tar la realidad de la muerte, no entender el por-
qué, el cómo ni el para qué. Aparece una crisis de
sentido, una crisis de esperanza y también de
proyectos.
Una persona muy herida no habla del presente y
menos aún del futuro; vive mirando hacia atrás.
Eso afecta a la autoestima, a la motivación. Son
heridas que no las sana el tiempo. Llevan un pro-
ceso y uno solo no puede recorrerlo.
¿Por qué consideró importante crear grupos
de acompañamiento?
Porque incluso una persona creyente no está
blindada ante estas realidades ni ante estos su-
frimientos.
Por eso, en 1993, aunque ya habíamos empezado
a hacer algunas cosas años antes, vimos la nece-
sidad de ofrecer un acompañamiento basado en
la relación de ayuda, con mucha empatía y con
sentido humano y cristiano.
Nosotros seguimos a alguien que no murió viejo,
sino joven; no murió enfermo, sino sano; no mu-
rió en una cama, sino en una cruz. Y como en la
Iglesia somos comunidad, quisimos que el acom-
pañamiento también fuera comunitario, a través
de lo que llamamos grupos de mutua ayuda.
¿Cómo funciona actualmente la Pastoral del
¿Cómo nació la Pastoral del Duelo? Duelo?
Comencé un 12 de octubre de 1993, así que el Tenemos varias modalidades, pero esencialmen-
grupo va a celebrar 33 años. te son dos son las más significativas.
La iniciativa surgió al comprobar cómo acompa- Por un lado, está el ministerio de escucha y
ñábamos a los familiares, por ejemplo en las te- acompañamiento individual, con entrevistas per-
rapias intensivas, donde atendíamos a niños, jó- sonalizadas. Cuando vemos que la herida es más
venes o adultos, pero cuando la persona moría profunda, proponemos un seguimiento dentro de
ahí terminaba nuestra labor. Nos dimos cuenta grupos de mutua ayuda.
de que el verdadero sufrimiento apenas comen- Siempre comenzamos con una charla informati-
zaba después. va, luego realizamos dos entrevistas personaliza-
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