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EDITORIAL
LA SONRISA
DE MARÍA
―
ALFREDO URZAINQUI
usto antes de comenzar la Cuaresma de-
dicamos este número de La Verdad a la
Virgen de Lourdes, fiesta que acabamos
de celebrar el 11 de febrero y con ella el
día del enfermo. Y lo hacemos para aden-
J trarnos más en esta maravillosa advoca-
ción mariana que parte de aquellas apariciones a más que nadie, capaces de entendernos y apre-
Santa Bernardet en 1858. ciar la dureza de la lucha contra el mal y contra el
Además, la Hospitalidad de Nuestra Señora dolor de la vida.
de Lourdes en nuestra Diócesis realiza una pere- En la sonrisa de la Virgen María está escondi-
grinación anual con enfermos, que supone una da, misteriosamente, la fuerza para seguir lu-
verdadera gracia tanto para los enfermos como chando contra la enfermedad, contra el mal que
para los voluntarios. nos acecha y a favor de la vida.
El Papa Benedicto XVI, en su viaje a Lour- Hay un francés llamado Charter que propone
des, invitaba a contemplar la sonrisa de la Vir- a los cristianos encontrarse con “la mirada de Ma-
gen María. ría”. No es un infantilismo piadoso. En una mani-
Este sonreír de la Virgen es para todos, pero festación tan simple y tan tierna como la sonrisa
se dirige de manera especial a los que sufren, pa- de la Virgen María y nos damos cuenta de que
ra que encuentren y encontremos en ella consue- nuestra única riqueza es el amor tierno y enter-
lo y sosiego. necido de Dios para con nosotros. Un amor que
María dice: “Proclama mi alma la grandeza pasa por el corazón de María y llega hasta nos-
del Señor. Se alegra mi espíritu en Dios mi salva- otros. Tenemos que provocar la sonrisa de la Vir-
dor”. María nos comparte su alegría, que es tam- gen como cuando un niño provoca la sonrisa de su
bién la nuestra. En cierta manera nos convierte madre haciendo lo que a ella le gusta.
en testigos de su sonrisa. ¿Qué significa esta son- La sonrisa de María, en segundo lugar, es una
risa? Lo primero que nos muestra es nuestra dig- fuente de agua viva. Dice Jesús: “El que cree en
nidad. ¿Cuál es nuestra dignidad? Que, como ella, mí, de sus entrañas manarán torrentes de agua vi-
somos Hijos amados de Dios. Nos ama con un va”. El agua fue un elemento de las apariciones y
amor tierno fiel y personal. Esta dignidad no des- nos remite a Jeucristo agua viva de nuestra salva-
aparece ni cuando la enfermedad y la vejez apa- ción.
recen en nuestra vida. Cuando el dolor y el sufri- Pues vaya nuestro cariño a los enfermos que
miento es muy grande y cuando ya las palabras vais a Lourdes y a tantos cristianos que peregri-
no lo pueden expresar, todos buscamos a los se- namos durante el año. No dejemos de ir y encon-
res queridos, a los íntimos de nuestra vida. ¿Y trar en la sonrisa de la Virgen algo del triunfo del
Quién es más íntimo que Jesús y María? Ellos son, amor de Dios. ❏
2 • LA VERDAD

