Page 28 - Laverdad_4435
P. 28
EN PORTADA
cial para nuestro sustento. Sirve, por tanto, pa- redes sociales, en los debates políticos, en los
ra discernir y ordenar los “apetitos”, para man- medios de comunicación y en las comunidades
tener despierta el hambre y la sed de justicia, cristianas. Entonces, muchas palabras de odio
sustrayéndola de la resignación, educarla para darán paso a palabras de esperanza y paz.
que se convierta en oración y responsabilidad
hacia el prójimo. Juntos
San Agustín, con sutileza espiritual, deja en-
trever la tensión entre el tiempo presente y la Por último, la Cuaresma pone de relieve la di-
realización futura que atraviesa este cuidado mensión comunitaria de la escucha de la Pala-
del corazón, cuando observa que: «es propio de bra y de la práctica del ayuno. También la Es-
los hombres mortales tener hambre y sed de la critura subraya este aspecto de muchas mane-
justicia, así como estar repletos de la justicia es ras. Por ejemplo, cuando narra en el libro de
propio de la otra vida. De este pan, de este ali- Nehemías que el pueblo se reunió para escu-
mento, están repletos los ángeles; en cambio, char la lectura pública del libro de la Ley y,
los hombres, mientras tienen hambre, se ensan- practicando el ayuno, se dispuso a la confesión
chan; mientras se ensanchan, son dilatados; de fe y a la adoración, con el fin de renovar la
mientras son dilatados, se hacen capaces; y, he- alianza con Dios (cf. Ne 9,1-3).
chos capaces, en su momento serán repletos». Del mismo modo, nuestras parroquias, fami-
El ayuno, entendido en este sentido, nos permi- lias, grupos eclesiales y comunidades religiosas
te no sólo disciplinar el deseo, purificarlo y ha- están llamados a realizar en Cuaresma un ca-
cerlo más libre, sino también expandirlo, de mo- mino compartido, en el que la escucha de la Pa-
do que se dirija a Dios y se oriente hacia el bien. labra de Dios, así como del clamor de los pobres
Sin embargo, para que el ayuno conserve su y de la tierra, se convierta en forma de vida co-
verdad evangélica y evite la tentación de enor- mún, y el ayuno sostenga un arrepentimiento
gullecer el corazón, debe vivirse siempre con fe real. En este horizonte, la conversión no sólo
y humildad. Exige permanecer arraigado en la concierne a la conciencia del individuo, sino
comunión con el Señor, porque «no ayuna de también al estilo de las relaciones, a la calidad
verdad quien no sabe alimentarse de la Palabra del diálogo, a la capacidad de dejarse interpelar
de Dios». En cuanto signo visible de nuestro por la realidad y de reconocer lo que realmente
compromiso interior de alejarnos, con la ayuda orienta el deseo, tanto en nuestras comunida-
de la gracia, del pecado y del mal, el ayuno de- des eclesiales como en la humanidad sedienta
be incluir también otras formas de privación de justicia y reconciliación.
destinadas a hacernos adquirir un estilo de vida Queridos hermanos, pidamos la gracia de vi-
más sobrio, ya que « sólo la austeridad hace vir una Cuaresma que haga más atento nuestro
fuerte y auténtica la vida cristiana». oído a Dios y a los más necesitados. Pidamos la
Por eso, me gustaría invitarles a una forma fuerza de un ayuno que alcance también a la
de abstinencia muy concreta y a menudo poco lengua, para que disminuyan las palabras que
apreciada, es decir, la de abstenerse de utilizar hieren y crezca el espacio para la voz de los de-
palabras que afectan y lastiman a nuestro próji- más. Y comprometámonos para que nuestras
mo. Empecemos a desarmar el lenguaje, renun- comunidades se conviertan en lugares donde el
ciando a las palabras hirientes, al juicio inme- grito de los que sufren encuentre acogida y la
diato, a hablar mal de quienes están ausentes y escucha genere caminos de liberación, hacién-
no pueden defenderse, a las calumnias. Esfor- donos más dispuestos y diligentes para contri-
cémonos, en cambio, por aprender a medir las buir a edificar la civilización del amor.
palabras y a cultivar la amabilidad: en la fami- Los bendigo de corazón a todos ustedes, y a
lia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las su camino cuaresmal. n
28 • LA VERDAD

