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           cial para nuestro sustento. Sirve, por tanto, pa-  redes sociales, en los debates políticos, en los
           ra discernir y ordenar los “apetitos”, para man-  medios de comunicación y en las comunidades
           tener despierta el hambre y la sed de justicia,  cristianas. Entonces, muchas palabras de odio
           sustrayéndola de la resignación, educarla para  darán paso a palabras de esperanza y paz.
           que se convierta en oración y responsabilidad
           hacia el prójimo.                          Juntos
              San Agustín, con sutileza espiritual, deja en-
           trever la tensión entre el tiempo presente y la  Por último, la Cuaresma pone de relieve la di-
           realización  futura  que  atraviesa  este  cuidado  mensión comunitaria de la escucha de la Pala-
           del corazón, cuando observa que: «es propio de  bra y de la práctica del ayuno. También la Es-
           los hombres mortales tener hambre y sed de la  critura subraya este aspecto de muchas mane-
           justicia, así como estar repletos de la justicia es  ras.  Por  ejemplo,  cuando  narra  en  el  libro  de
           propio de la otra vida. De este pan, de este ali-  Nehemías  que  el  pueblo  se  reunió  para  escu-
           mento, están repletos los ángeles; en cambio,  char  la  lectura  pública  del  libro  de  la  Ley  y,
           los hombres, mientras tienen hambre, se ensan-  practicando el ayuno, se dispuso a la confesión
           chan;  mientras  se  ensanchan,  son  dilatados;  de fe y a la adoración, con el fin de renovar la
           mientras son dilatados, se hacen capaces; y, he-  alianza con Dios (cf. Ne 9,1-3).
           chos capaces, en su momento serán repletos».  Del mismo modo, nuestras parroquias, fami-
           El ayuno, entendido en este sentido, nos permi-  lias, grupos eclesiales y comunidades religiosas
           te no sólo disciplinar el deseo, purificarlo y ha-  están llamados a realizar en Cuaresma un ca-
           cerlo más libre, sino también expandirlo, de mo-  mino compartido, en el que la escucha de la Pa-
           do que se dirija a Dios y se oriente hacia el bien.  labra de Dios, así como del clamor de los pobres
              Sin embargo, para que el ayuno conserve su  y de la tierra, se convierta en forma de vida co-
           verdad evangélica y evite la tentación de enor-  mún,  y  el  ayuno  sostenga  un  arrepentimiento
           gullecer el corazón, debe vivirse siempre con fe  real.  En  este  horizonte,  la  conversión  no  sólo
           y humildad. Exige permanecer arraigado en la  concierne  a  la  conciencia  del  individuo,  sino
           comunión  con  el  Señor,  porque  «no  ayuna  de  también al estilo de las relaciones, a la calidad
           verdad quien no sabe alimentarse de la Palabra  del diálogo, a la capacidad de dejarse interpelar
           de  Dios».  En  cuanto  signo  visible  de  nuestro  por la realidad y de reconocer lo que realmente
           compromiso interior de alejarnos, con la ayuda  orienta el deseo, tanto en nuestras comunida-
           de la gracia, del pecado y del mal, el ayuno de-  des eclesiales como en la humanidad sedienta
           be  incluir  también  otras  formas  de  privación  de justicia y reconciliación.
           destinadas a hacernos adquirir un estilo de vida  Queridos hermanos, pidamos la gracia de vi-
           más  sobrio,  ya  que  «  sólo  la  austeridad  hace  vir una Cuaresma que haga más atento nuestro
           fuerte y auténtica la vida cristiana».     oído a Dios y a los más necesitados. Pidamos la
              Por eso, me gustaría invitarles a una forma  fuerza de un ayuno que alcance también a la
           de abstinencia muy concreta y a menudo poco  lengua, para que disminuyan las palabras que
           apreciada, es decir, la de abstenerse de utilizar  hieren y crezca el espacio para la voz de los de-
           palabras que afectan y lastiman a nuestro próji-  más.  Y  comprometámonos  para  que  nuestras
           mo. Empecemos a desarmar el lenguaje, renun-  comunidades se conviertan en lugares donde el
           ciando a las palabras hirientes, al juicio inme-  grito de los que sufren encuentre acogida y la
           diato, a hablar mal de quienes están ausentes y  escucha genere caminos de liberación, hacién-
           no pueden defenderse, a las calumnias. Esfor-  donos más dispuestos y diligentes para contri-
           cémonos, en cambio, por aprender a medir las  buir a edificar la civilización del amor.
           palabras y a cultivar la amabilidad: en la fami-  Los bendigo de corazón a todos ustedes, y a
           lia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las  su camino cuaresmal. n


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