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conocí a un sacerdote en un pueblo bombardeado
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                                                     mente, por acompañar a su pueblo. Un hombre
                                                     bueno, santo, pero demente. No pudo con el sufri-
                                                     miento de su pueblo y enloqueció. Él me dijo: “Te
                                                     quedas y me acompañas?”. Entendí que sería per-
                                                     der la cabeza como él. Aún rezo por él, creo que
         queda atrás. Cuando un niño sin lenguaje llega al  murió.
         centro de recepción de un campo de refugiados le  Con el tiempo, tuve que darme cuenta al en-
         cuesta comunicar lo que necesita. Con demasiada  frentar el sufrimiento de alguien que este era su
         frecuencia, los niños con discapacidad en situacio-  viaje. Este es su dolor, no el mío, y no tengo por
         nes de conflicto, crisis y desplazamientos corren  qué cargar con él. En realidad, no ayuda a nadie ni
         graves riesgos.                             a nada cargar con un dolor. Solo Dios puede con
            Samir, sirio de ocho años, tiene retraso mental  eso. Haz lo que puedas y recuerda lo has logrado,
         grave. Abandonado, no sabemos de su origen. Pre-  lo cual te brinda paz. Y luego, acepta tus limitacio-
         senta signos de violaciones y trabajo forzado, le  nes, otra fuente de paz. Y déjalo en la misericordia
         falta un riñón y la cornea de un ojo. Asma, una ni-  de Dios. Nada te turbe, nada te espante, todo se
         ña libia de 12 años quedó ciega por una granada,  pasa, Dios no se muda; la paciencia todo lo alcan-
         de su origen no se sabe nada. Su enfermedad men-  za; quien a Dios tiene nada le falta: Solo Dios bas-
         tal se desarrolló tras presenciar y vivir situaciones  ta. Repítelo, aún llorando.
         traumáticas de abuso y ser vendida como esclava  La esperanza cristiana no nos lleva a una pasi-
         sexual. Su síntoma de por vida: reviviscencia.   vidad inactiva ni a una oración desencarnada o
            ¿Cómo podemos acompañar sin volvernos una  una meditación individualista, egoísta y pasiva, si-
         esponja emocional? ¿Cómo ser solidario sin car-  no q nos mueve a actuar, inspirando nuestra ima-
         garte de dolor u odio? Vivir el sufrimiento de los  ginación y despertando una capacidad inventiva
         otros sin dejar que te haga daño es tener compa-  para romper con lo antiguo y abrirnos a lo nuevo.
         sión o empatía saludable. Su dolor no es tu dolor,  La esperanza no nos evade del mundo, sino que
         aunque  sea  un  niño.  Poner  límites  claros  sobre  nos hace anhelantes del futuro. No es estar senta-
         cuánto tiempo y energía emocional dedicas a los  do evitando sentir, sino tener un corazón inquieto.
         problemas  de  ellos  es  esencial  para  prevenir  el  Y eso trae paz y equilibrio.
         desgaste.                                     Me preguntan, ¿por qué te atrae el dolor y su-
            Cuando nos enfrentamos al sufrimiento de los  frimiento de la gente? ¿Por qué vas a sufrir con los
         otros, de estos niños, es difícil no dejarse llevar por  que sufren? Y creo que lo hago porque la espe-
         su  dolor.  Deseamos  desesperadamente  curarlos,  ranza de mi fe arriesga el salto a una nueva vida,
         aliviar sus dificultades y verlos reír. Muchas veces  germina cerca del abismo y les rescata y me res-
         me encuentro entrando en "modo solucionador".  cata. Cuando más profunda sea la desesperación
         Entonces, después de todos mis frenéticos inten-  de mi gente más intensa será la esperanza.
         tos por controlarme y buscar herramientas, una  En los refugiados, hombres y mujeres que vie-
         vocecita en mi interior me dice que pare. Que es-  nen de la guerra, que sufren violaciones, soledad,
         cuche. Que presencie su dolor y me siente a su la-  dolor e impotencia, allí se da la paradoja de que la
         do mientras lo siente. Como María al lado de su hi-  luminosa luz de la esperanza se aviva con las ti-
         jo en la cruz.                              nieblas más profundas. Y entiendo nuestro credo
            En estos seis años he visto y escuchado horro-  cuando decimos: “Y bajó a los infiernos”, allí la luz
         res, historias tan terribles que son imposible con-  es más potente y liberadora. Sin la negatividad del
         tarlas. Al principio automáticamente quise asumir  desastre solo queda la banalidad del optimismo.
         ese dolor. Lo sentí como propio. Empecé a sufrir el  Hay algo de mi fe, del Dios de Jesús en lo que re-
         dolor que ellos experimentaban y me llevó casi a  almente creo. Lo llamo el día que vendrá. Un día
         enfermarme de manera crónica, hasta que un día  llegará y ese día es hoy. ❏


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