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EDITORIAL









                     REZAR POR LAS


                         VOCACIONES



                                                ―
                                    ALFREDO URZAINQUI






                       migos de La Verdad, esta semana
                       celebramos  la  Jornada  Mundial  la vida cristiana. Lo decisivo es entrar en rela-
                       de  Oración  por  las  Vocaciones.  ción directa con el Señor, una relación de ora-
                       La vocación no es nada extraor-  ción, con lectura y meditación de los evange-
                       dinario. No hace falta que se nos  lios, con Misa diaria y confesión frecuente, con
                       aparezca un ángel diciéndonos lo  conocimiento cercano de la vida y las tareas de
           A que Dios quiere de nosotros. La          la Iglesia. Todo ello en una actitud alegre y ge-
           vocación consiste en una percepción continua-  nerosa; sin intereses personales, sin críticas ni
           da e insistente de la necesidad de una tarea  amarguras, con magnanimidad y gratitud. No
           importante  que  Dios  hace  crecer  en  nuestro  son  actitudes  que  abunden  mucho  en  estos
           espíritu. Y la respuesta a esa vocación es el de-  tiempos, pero este es el clima en el que debe-
           seo sincero y eficaz de dedicar la vida a aque-  ríamos educar a nuestros jóvenes en las fami-
           llo que Dios nos ha descubierto como necesa-  lias y en las comunidades cristianas. Los jóve-
           rio para el bien del prójimo. Tener vocación pa-  nes  descubren  con  facilidad  este  camino  del
           ra ser sacerdote o diácono o consagrado se re-  seguimiento de Jesús cuando viven junto a al-
           duce a estos dos verbos: querer y poder. Claro  gunos adultos que van por delante en este se-
           que para las dos cosas hace falta la ayuda de  guimiento.
           Dios, que nunca falta, y un corazón seducido  Las familias cristianas, las parroquias y las
           por la persona y la misión de Jesucristo.   asociaciones cristianas tendrían que proponer-
              Lo esencial es que los cristianos lleguemos  se este objetivo como una de sus obligaciones
           a un momento de la vida en el que sintamos la  primarias. Una comunidad cristiana que vive
           necesidad de encontrar lo que Dios quiere nos-  con  intensidad  la  vida  cristiana  produce  es-
           otros. La tarea de los sacerdotes y de los edu-  pontáneamente  estas  vocaciones  de  especial
           cadores  es  ayudar  a  los  jóvenes  a  descubrir  dedicación y consagración. Cuando no ocurre
           que su verdadera felicidad está en acertar con  así, es signo de que algo está fallando en nues-
           lo que Dios quiere de ellos, en vivir su vida en  tra vida. No estamos haciendo las cosas bien.
           respuesta a la llamada de Dios y las necesida-  Ni  las  familias,  ni  los  colegios,  ni  las  parro-
           des del prójimo. “Señor ¿qué he de hacer para  quias. Comencemos por rezar, por pedir a Dios
           vivir de acuerdo contigo?” Ésta es la oración  con  un  corazón  humilde  y  amoroso  que  nos
           fundamental que todo cristiano tiene que ha-  bendiga con este don de jóvenes ganados por
           cer y sentir en algún momento de su vida.   el amor de Jesucristo y de su Iglesia, dispues-
              Aparecen  vocaciones  para  el  sacerdocio,  tos a poner su vida en manos del Señor para el
           para  el  diaconado  y  para  la  vida  consagrada  servicio de su Iglesia. Cuando Él quiera, como
           allí donde hay jóvenes que viven intensamente  Él quiera, nos escuchará. ❏


           2 • LA VERDAD
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