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CARTAS DESDE LA CARIDAD
NUESTRO MUNDO
NECESITA DEL hermanas solidarios”. Unas palabras que mo-
lestaron a los “señores de la guerra”, donde se
BUEN PASTOR sienten fuertes, pero se encuentran débiles en
ambientes de paz. No podemos normalizar la
― guerra, no podemos normalizar la muerte. Ne-
cesitamos que el Buen Pastor, embajador de la
MONS. FLORENCIO ROSELLÓ paz toque nuestros corazones, y siembre semi-
ARZOBISPO DE PAMPLONA - TUDELA llas de paz.
Estos días ha comenzado el tiempo de la re-
gularización de inmigrantes, una gran cantidad
de ellos están cuidando a nuestros mayores,
otros están atendiendo colectivos que no tienen
iempre me ha gustado la imagen y des- mano de obra nacional: en la construcción, en el
cripción del Buen Pastor, cuando el campo, en la hostelería. Si contemplamos el mo-
salmo 23 dice “en verdes praderas me do de actuar del Buen Pastor, descubrimos con
hace recostar, me conduce hacia fuen- claridad que no dejaría fuera a nadie. No ex-
tes tranquilas y repara mis fuerzas”. cluiría al extranjero, ni al inmigrante, ni al que
S En esa figura veo ternura, compromiso llega buscando una vida digna. Al contrario, lo
por todo el rebaño. Un pastor que no hace dis- acogería, lo protegería y le devolvería su digni-
tinciones, y que es capaz de dejar las noventa y dad. Nos recordaría que toda persona es valio-
nueve, para ir en busca de la perdida. Cuando sa, que nadie es un número ni un problema, si-
leo este relato imagino al Buen Pastor llevando no un hermano o una hermana. Esta mirada nos
a la gente que sufre “a verdes praderas”, “a desafía como sociedad y como Iglesia: ¿cómo
fuentes tranquilas” “y repara sus fuerzas”. El estamos acogiendo nosotros? ¿Qué lugar tienen
Buen Pastor no abandona su rebaño,
no se desentiende de sus heridas ni
de sus cansancios, sino que cuida, Hacen falta nuevos sacerdotes, que a
protege, acompaña y, sobre todo, imitación del Buen Pastor digan SÍ a Dios y
ama con un amor que no tiene medi- entreguen su vida como sacerdotes para el
da, “un amor extremo”. Esa es mi bien del Pueblo de Dios.
tranquilidad, el obispo también ne-
cesita del Buen Pastor.
En un mundo, de guerra y de
muerte, como el que estamos viviendo, necesi- los más vulnerables en nuestras comunidades?
tamos que Jesús, el Buen Pastor, se haga pre- Recordemos lo que nos dijo Jesús: “Fui extran-
sente en nuestra vida. El mismo Papa León XIV, jero y me acogisteis” (Mt. 25, 35). Jesús, en el
como Pastor de nuestra Iglesia, en su viaje por Evangelio, no cuestionó, no dudó, acogió. En-
África, está repitiendo y apelando a un mundo tiendo que de una manera organizada, pero
de paz. En Camerún, el pasado 17 de abril, con acogió.
voz firme manifestó: “El mundo está siendo des- No quisiera olvidarme tampoco de la digni-
truido por unos pocos tiranos y se mantiene en dad de las mujeres, tantas veces vulnerada o ig-
pie gracias a una inmensidad de hermanos y norada. El Buen Pastor, que trató con respeto,
4 • LA VERDAD

