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CARTAS DESDE LA CARIDAD
“A LOS POBRES LOS
TENDRÉIS SIEMPRE la Iglesia celebra el Día de la Caridad, porque eu-
caristía y caridad son inseparables. Una eucaris-
CON VOSOTROS” tía sin compromiso caritativo es estéril y un com-
promiso caritativo sin eucaristía se reduce a una
ONG sin evangelio.
(MC. 14, 7) una llamada permanente a mantener abiertos los
Las palabras que encabezan esta carta son
ojos. Nos recuerdan que siempre tendremos la
―
oportunidad de encontrar a los pobres y ayudar-
MONS. FLORENCIO ROSELLÓ los. Los pobres son un sacramento vivo de la pre-
ARZOBISPO DE PAMPLONA - TUDELA sencia de Cristo en medio del mundo. Ignorarlos
sería cerrar los ojos a una de las formas en que
Dios nos visita cada día. Los pobres no son un pro-
blema que resolver desde la distancia, sino her-
manos en los que Cristo sale a nuestro encuentro
on estas palabras Jesús nos recuerda cada día. Mientras haya alguien que sufra, la mi-
que los pobres viven cerca de nos- sión de la Iglesia seguirá siendo anunciar el evan-
otros, que no podemos mirar hacia gelio con palabras y con obras. Mientras haya un
otro lado. Inclusive el día del Corpus pobre a nuestro lado, Cristo Eucaristía nos segui-
Christi nos empuja a salir a la calle. A rá interpelando.
C salir con Él, con Cristo eucaristía, por- Un compromiso que parte de la eucaristía, pe-
que los pobres no entran en nuestros templos y ro que no se queda en ella. Como nos decía Be-
necesitamos salir para verlos, para descubrirlos, nedicto XVI en su encíclica Deus Caritas est: “Una
para comprometernos con ellos, y ver al mismo eucaristía que no comporte un ejercicio práctico
Cristo pobre y vulnerable entre ellos. Como nos del amor es fragmentaria en sí misma” (n. 14). La
ha dicho León XIV: “En el rostro heri-
do de los pobres encontramos impre-
so el sufrimiento de los inocentes y, No podemos reconocer a Cristo en la Hostia
por tanto, el mismo sufrimiento de consagrada y permanecer ciegos ante Cristo
Cristo” (Dilexi Te. 9). Salimos a la ca- presente en los pobres.
lle para que los pobres reciban tam-
bién la bendición, la protección del
mismo Cristo que se hace pobre con los pobres y autenticidad de nuestra fe se mide también por
pequeño con los pequeños. La adoración eucarís- nuestra capacidad de amar. La procesión del Cor-
tica y la caridad no son dos caminos paralelos, si- pus recorrerá nuestras calles de Navarra, pero
no dos expresiones inseparables de la misma fe. Cristo quiere recorrer también nuestros corazo-
No podemos reconocer a Cristo en la Hostia con- nes. La eucaristía no es un refugio que nos apar-
sagrada y permanecer ciegos ante Cristo presen- ta del mundo, nos introduce en el corazón mismo
te en los pobres. No hay eucaristía que no me lle- de la vida humana. La eucaristía nos empuja a sa-
ve a la misión, especialmente con los pobres. Pe- lir, a mirar a nuestro alrededor, en las calles, en
ro tampoco hay compromiso cristiano que no pro- las esquinas y cruces de camino. Quien recibe el
ceda de la eucaristía. Por eso, este día del Corpus cuerpo de Cristo en la eucaristía está llamado a
4 • LA VERDAD

