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EDUCACIÓN
EDUCAR EN UN
MUNDO NIHILISTA poder. Todo, en consecuencia, es manipulable;
no hay nada sagrado, ni siquiera el ser humano
― como tal. “Eres lo que haces”: selección social
ANDRÉS JIMÉNEZ ABAD sin alma que lleva a descartar a los menos pro-
ductivos.
c) Prioridad del deseo, de los impulsos. La
satisfacción de los deseos se reivindica como si
enimos insistiendo en que lo más se tratara de verdaderos derechos, se convierte
decisivo de la educación es dispo- en justificante de lo políticamente correcto y
ner de certezas acerca de qué es desplaza todo criterio objetivo diferenciador del
lo nuclear en el ser humano y de lo bien y del mal.
que constituye su horizonte de Pero quizás el rasgo más diferencial del ni-
plenitud, porque educar es ayudar hilismo dominante sea la banalidad, la superfi-
V a un ser humano a sacar lo mejor cialidad (prisa, presentismo, apariencias…). El
de sí mismo para que contribuya responsable- hombre light reacciona a estímulos que le dis-
mente a mejorar y embellecer el mundo. tancian de su centro, de su intimidad. Experi-
Sin embargo, el nihilismo que se ha instala- menta un vacío que le conduce a la neurosis, de
do en nuestra vida y en nuestra cultura no re- la que intenta escapar mediante el ruido y el ac-
conoce el valor de lo real. Según él no hay cer- tivismo (“los bidones vacíos son los que más rui-
tezas que nos permitan diferenciar el bien del do hacen”). En ese vacío se avista el alejamien-
mal, lo verdadero de lo falso; todo (personas, co- to de Dios ya que el ser humano se ve mutilado
sas, acontecimientos, decisiones…) tendría el de su dimensión trascendente.
valor que se le quiera dar. Y entonces, perdida su consistencia y digni-
Esta mentalidad, que repercute de lleno en dad, la persona tiende a disolverse en modos de
nuestro sistema educativo, ha traído consigo un vida gaseosa y líquida: menudean las vidas vo-
proceso de “envilecimiento axiológico”, cuyas látiles a merced de los estímulos externos, de
señas de identidad Abilio de Gregorio sintetiza las ganas y desganas, del ambiente y de las mo-
en tres: das. Vidas carentes de interioridad, esclavas de
a) Negación de la realidad y de su valor en la imagen, del quedar bien, de la diversión con-
favor de las apariencias. También llamada “pos- tinua, acomodaticias e inestables. Ya no poseen
verdad”. Las cosas solo son lo que yo quiero que convicciones, solo tienen posturas que cambian
sean. Las ideologías se imponen sobre la bús- según el grado de cansancio o el hastío: “Estos
queda de la verdad, del bien y de la belleza, fun- son mis principios, pero si no le gustan, tengo
damental para una educación integral de la per- otros”, decía con agudeza Groucho Marx.
sona. Se presenta entonces el mundo como un
b) Primacía del hacer. El ser de las cosas (y puzzle de infinitas piezas sin significado, vincu-
de las personas) deja de ser relevante para dar lación ni sentido, habitado por individuos sin
paso a la acción, al hacer utilitarista, a la razón vínculos ni valores firmes, instalados en el pen-
instrumental. No importa la naturaleza de las samiento débil, simplificados, ahogados en la
cosas y de las personas sino lo que se puede ha- superficie, y a merced de múltiples formas de
cer con ellas, lo que interesa a quien dispone de manipulación. ❏
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