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EDITORIAL









                             UN NUEVO


                              ADVIENTO



                                                ―
                                    ALFREDO URZAINQUI




                     on el nuevo año litúrgico comenza-
                     mos el Adviento. Es verdad que la  alguien venga, que alguien se nos acerque, que
                     cercanía de la Navidad a todos nos  alguien  nos  ayude  y  enriquezca  nuestra  vida,
                     distrae un poco y la celebración so-  con su compañía, con su amor, con sus dones.
                     cial de la Navidad puede ensombre-   También comenzamos un nuevo año litúrgi-
           C cer la grandeza de lo que celebra-       co. Volvemos a revivir la historia de la salvación
           mos en Navidad y la hondura de su preparación  realizada en Jesucristo. Algo que nos va a ayu-
           que es el Adviento. Es notable el incremento del  dar mucho es la escucha de la Palabra de Dios.
           carácter festivo de la Navidad. No ha crecido en  Yo quiero agradecer a don Jesús Dillana, Rector
           la dimensión religiosa, espiritual, sino en la di-  del Seminario Redemtoris Mater de Pamplona,
           mensión exterior, material, ruidosa. No está mal  que durante estos 3 últimos años nos haya ido
           que la gente busque el modo de ser feliz. Lo que  comentando las lecturas del domingo. Ha sido
           ocurre es que, si olvidamos las dimensiones es-  una  delicia  leer  sus  comentarios.  A  partir  de
           pirituales y religiosas de la vida, la
           felicidad de las personas y la estabi-
           lidad de la sociedad quedan grave-
           mente comprometidas. El rescate de  El Adviento tiene una gran fuerza
           la Navidad está en el Adviento. Te-  simbólica. Es símbolo de la vida entera en
           nemos que intentar vivirlo en toda su  su dimensión de espera, de añoranza, de
           fuerza.                           acercamiento de la realidad.
              El Adviento tiene una gran fuer-
           za simbólica. Es símbolo de la vida
           entera  en  su  dimensión  de  espera,
           de añoranza, de acercamiento de la realidad.   ahora, don Koldo Esteban, profesor del CSET y
              Nos pasamos la vida esperando que venga  gran conocedor de la Biblia, nos ayudará a en-
           alguien, esperando que suceda algo que cambie  trar en las lecturas dominicales.
           y mejore nuestra vida. Este vivir a la espera de  Adviento no significa “espera” que es un ac-
           algo, es consecuencia de la experiencia de nues-  to nuestro. Es la traducción de la palabra grie-
           tras limitaciones. Deseamos mucho más de lo  ga “parusía” que significa llegada, y más exac-
           que tenemos.                               tamente  “advenimiento”,  “venida”.  Éste  es  el
              Sabemos que podemos vivir, que podemos  centro de la liturgia y de la espiritualidad de es-
           ser mucho más y mucho mejores de lo que so-  tos días. De ella depende la buena celebración
           mos. Y sabemos también que nosotros no po-  religiosa de la Navidad y el aumento de nues-
           dremos  conseguir  nunca  lo  que  deseamos,  lo  tra esperanza y de nuestra honda relación con
           que echamos de menos. Por eso, esperamos que  Cristo ¡Feliz y santo Adviento! ❏


           2 • LA VERDAD
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