Page 4 - Laverdad_4426
P. 4
CARTAS DESDE LA CARIDAD
LA ESPERANZA
HUMANIZA LA VIDA ambiente social y político? Es cierto lo que nos
dice el papa Francisco en la bula de convocato-
― ria al Jubileo de la Esperanza: “Encontramos
con frecuencia personas desanimadas, que mi-
ran al futuro con escepticismo y pesimismo, co-
MONS. FLORENCIO ROSELLÓ
ARZOBISPO DE PAMPLONA - TUDELA mo si nada pudiera ofrecerles felicidad” (1). Pe-
ro, ante esta situación, el mismo papa Francis-
co deseaba que el Jubileo fuese para todos “mo-
tivo para reavivar la esperanza” (Spes non con-
fundit, 1). Lo mismo deseo yo para nuestra Igle-
sia de Navarra: que el Adviento sea la oportuni-
esulta difícil hablar de esperanza y dad para renovar o quizás para resucitar la es-
tener esperanza donde parece que peranza para nuestras vidas.
no tiene cabida un futuro esperan- Estoy convencido de que la esperanza en Dios
zador. Uno mira a su alrededor y tiene un mensaje nuevo que ofrecernos. A las
en nuestro país encontramos una puertas del Adviento, la Iglesia nos invita precisa-
política enfrentada, polarizada, mente a volver a esta esperanza fundamental. Es
R donde la palabra ha pasado a un esa fuerza interior, que nace del Evangelio, la que
segundo lugar y se impone el grito y la descalifi- nos impulsa a seguir adelante a pesar del am-
cación, la desconfianza y la denuncia. Un país biente y la época que nos toca vivir. La esperanza
donde, por un lado, se nos dice que lideramos el no es un simple deseo ni un optimismo ingenuo;
crecimiento económico de Europa y, por otro, el no es un autoengaño, sino la certeza que Dios tie-
informe Foessa, de Cáritas Española,
nos habla de que la “precariedad la-
boral es la nueva normalidad” o, con- El Adviento nos trae el convencimiento de
traviniendo a esos análisis económi- que Jesús va a cambiar nuestra forma de
cos triunfalistas, nos habla de que ver y enfrentar la vida. Nos ayudará a
“España es uno de los países con la
tasa de desigualdad más alta” o don- mirar de frente al dolor, a la pobreza, a la
de “la pobreza se ha vuelto más cró- guerra y a la marginación.
nica, golpeando a la infancia, juven-
tud y clases medias trabajadoras”,
eso sin entrar en el “problema crónico de la vi- ne un mensaje nuevo, positivo, que alumbra nues-
vienda”. Y si salimos fuera de nuestro país, el ho- tro horizonte.
rizonte no es más halagüeño. El conflicto de Ga- Sin esperanza no hay vida, por eso digo que la
za parece no haberse resuelto como se espera- esperanza humaniza la vida. A pesar de todo lo
ba, la guerra de Ucrania amenaza en acabar con negativo, incluso de lo catastrófico, la esperanza
medidas injustas. La guerra civil en Yemen o los hace este mundo más humano. Jesús nació fuera
conflictos en Siria, Sudán y Myanmar. Sin olvi- de Belén, en un pesebre, tuvo que huir a Egipto
darnos de los países donde los cristianos están por el temor a que Herodes lo matase. Pero el na-
siendo perseguidos, como en Nigeria. cimiento de Jesús hizo que todos esos aconteci-
¿Es posible creer en la esperanza en este mientos se viviesen de otra manera, con esperan-
4 • LA VERDAD

