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CARTAS DESDE LA CARIDAD










                        LA ESPERANZA


              HUMANIZA LA VIDA                        ambiente social y político? Es cierto lo que nos

                                                      dice el papa Francisco en la bula de convocato-
                                                ―     ria  al  Jubileo  de  la  Esperanza:  “Encontramos
                                                      con frecuencia personas desanimadas, que mi-
                                                      ran al futuro con escepticismo y pesimismo, co-
                               MONS. FLORENCIO ROSELLÓ
                              ARZOBISPO DE PAMPLONA - TUDELA  mo si nada pudiera ofrecerles felicidad” (1). Pe-
                                                      ro, ante esta situación, el mismo papa Francis-
                                                      co deseaba que el Jubileo fuese para todos “mo-
                                                      tivo para reavivar la esperanza” (Spes non con-
                                                      fundit, 1). Lo mismo deseo yo para nuestra Igle-
                                                      sia de Navarra: que el Adviento sea la oportuni-
                      esulta difícil hablar de esperanza y  dad para renovar o quizás para resucitar la es-
                      tener esperanza donde parece que  peranza para nuestras vidas.
                      no tiene cabida un futuro esperan-  Estoy convencido de que la esperanza en Dios
                      zador. Uno mira a su alrededor y  tiene  un  mensaje  nuevo  que  ofrecernos.  A  las
                      en nuestro país encontramos una  puertas del Adviento, la Iglesia nos invita precisa-
                      política  enfrentada,  polarizada,  mente a volver a esta esperanza fundamental. Es
           R donde la palabra ha pasado a un          esa fuerza interior, que nace del Evangelio, la que
           segundo lugar y se impone el grito y la descalifi-  nos  impulsa  a  seguir  adelante  a  pesar  del  am-
           cación, la desconfianza y la denuncia. Un país  biente y la época que nos toca vivir. La esperanza
           donde, por un lado, se nos dice que lideramos el  no es un simple deseo ni un optimismo ingenuo;
           crecimiento económico de Europa y, por otro, el  no es un autoengaño, sino la certeza que Dios tie-
           informe Foessa, de Cáritas Española,
           nos habla de que la “precariedad la-
           boral es la nueva normalidad” o, con-  El Adviento nos trae el convencimiento de
           traviniendo a esos análisis económi-  que Jesús va a cambiar nuestra forma de
           cos  triunfalistas,  nos  habla  de  que  ver y enfrentar la vida. Nos ayudará a
           “España es uno de los países con la
           tasa de desigualdad más alta” o don-  mirar de frente al dolor, a la pobreza, a la
           de “la pobreza se ha vuelto más cró-  guerra y a la marginación.
           nica, golpeando a la infancia, juven-
           tud  y  clases  medias  trabajadoras”,
           eso sin entrar en el “problema crónico de la vi-  ne un mensaje nuevo, positivo, que alumbra nues-
           vienda”. Y si salimos fuera de nuestro país, el ho-  tro horizonte.
           rizonte no es más halagüeño. El conflicto de Ga-  Sin esperanza no hay vida, por eso digo que la
           za parece no haberse resuelto como se espera-  esperanza humaniza la vida. A pesar de todo lo
           ba, la guerra de Ucrania amenaza en acabar con  negativo, incluso de lo catastrófico, la esperanza
           medidas injustas. La guerra civil en Yemen o los  hace este mundo más humano. Jesús nació fuera
           conflictos en Siria, Sudán y Myanmar. Sin olvi-  de Belén, en un pesebre, tuvo que huir a Egipto
           darnos de los países donde los cristianos están  por el temor a que Herodes lo matase. Pero el na-
           siendo perseguidos, como en Nigeria.       cimiento de Jesús hizo que todos esos aconteci-
              ¿Es  posible  creer  en  la  esperanza  en  este  mientos se viviesen de otra manera, con esperan-


           4 • LA VERDAD
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