Page 25 - Laverdad_4426
P. 25
fundas, la moral desligada de su raíz La Iglesia ha
teológica se vuelve sentimental; y lo sufrido su
sentimental, sin verdad, se convierte propio
en una manipulación. En nombre de extravío. En
la inclusión se justifica la exclusión su esfuerzo
de la conciencia; en nombre del por no
amor, la censura; en nombre de la parecer
justicia, la revancha. Lo que nació co- enemiga del
mo lenguaje de comunión se ha progreso, ha
transformado en un arma ideológica. aceptado
España -y Europa en su conjunto- parte del
no puede ignorar este diagnóstico. lenguaje del
La cultura política y académica con- mundo,
tinental sigue bebiendo de las fuen- renunciando
tes del cristianismo, aunque lo nie- muchas veces
gue. Su crisis no es solo económica o a la hondura
de su propio
institucional: es una crisis de sentido.
discurso.
Hemos heredado un lenguaje moral
que ya no comprendemos. El progre-
so sin trascendencia degenera en ac-
tivismo vacío; la libertad sin verdad
en puro capricho.
mes de marketing. Lo moral se ha El desafío para los creyentes, y
vuelto performativo: no importa ser también para los pensadores laicos,
justo, basta parecerlo. El ciudadano consiste en reconstruir la razón mo-
moderno ya no quiere redención, si- ral sin renunciar a la verdad espiri-
no reconocimiento; y en ese inter- tual. La Iglesia no debe competir con
cambio simbólico se diluye la liber- el mundo en ser moderna, sino en ser
tad del espíritu. lucida. Su misión no es repetir la re-
La Iglesia, mientras tanto, ha su- tórica de la inclusión, sino recordar
frido su propio extravío. En su es- que la dignidad humana no se nego-
fuerzo por no parecer enemiga del cia porque nace del misterio del ha-
progreso, ha aceptado parte del len- ber sido creados.
guaje del mundo, renunciando mu- No se trata de nostalgia, sino de
chas veces a la hondura de su propio claridad: el mundo no necesita una
discurso. Joseph Ratzinger lo advirtió Iglesia adaptada, sino una Iglesia
con lucidez: Una fe que busca adap- despierta. Una comunidad capaz de
tarse al mundo acaba reflejando sus pensar el presente con la profundi-
sombras. En lugar de ofrecer una vi- dad de su herencia, de hablar de
sión contractual de la verdad, la Igle- compasión sin convertirla en consig-
sia ha repetido, con timidez, los man- na, de unir misericordia y verdad.
tras del consenso. Y así ha perdido Porque cuando la política convierte
autoridad moral no por rigidez, sino el bien en espectáculo, solo una fe
por falta de lucidez. pensante puede recordarle a la per-
Este arrinconamiento intelectual sona que el amor -como la verdad- no
y espiritual tiene consecuencias pro- se vota ni se vende: se vive. ❏
LA VERDAD • 25

