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MARCOS DE LA FE CELEBRADA









                                    YO SOY


                           EL PRIMERO                 “podéis fiaros y aceptar sin reservas lo que os

                                                      digo, porque Jesús vino al mundo para salvar a
                                                      los pecadores” (1 Tim.1,12-14).
                                                ―        Somos nosotros quienes, al no considerar-
                                ALFREDO LÓPEZ VALLEJOS  nos tan pecadores, comparándonos con quie-
                                                      nes hayan podido serlo más que nosotros, los
                                                      que nos privamos de ser primeros en experi-
                                                      mentar el don de la misericordia, el perdón, la
                                                      gracia y la infinita bondad de Dios. Si se trata-
                     e trata de una expresión del após-  se de confrontar nuestros supuestos méritos,
                     tol san Pablo (1 Tim.1,15), que no  posiblemente fuera diferente. Pero en cuanto a
                     se refiere a ningún pretencioso en-  reconocernos  pecadores  y  responsables  de
                     vanecimiento,  supuesta  infatua-  nuestras  debilidades  y  deficiencias,  entonces
                     ción, o a síntoma de orgullo por su  siempre salimos favorecidos, y con ello conse-
                     parte. Más bien se trata de todo lo  guimos no poder apreciar, como Pablo, “el pri-
           S contrario.  Basta  conocer  mínima-      mero de todos”, la gracia inmensa de la mise-
           mente su trayectoria vital. Pablo reconoce ser  ricordia  y  de  la  fidelidad  de  Dios  en  su
           “el último de los apóstoles” y se considera in-  elección. ❏
           digno  de  este  nombre,  “a  quien  Cristo  se  le
           apareció como a un hijo abortivo” (1 Cor.15,8-
           9; 1 Tim.1,12-13; Ef.3,8). Llega a decir: “Jesús
           nuestro señor, que me hizo capaz, se fió de mí
           y me confió este ministerio, eso que yo antes
           era un blasfemo, un perseguidor y un violen-
           to. Y es justamente en este contexto donde en-
           contramos la afirmación que aparece en el en-
           cabezamiento de esta página: Yo soy el prime-
           ro”.
              Pablo, a lo largo de toda su existencia man-
           tiene la plena conciencia de su historial de ju-
           ventud, desde la que fue elegido, por pura gra-
           cia y elección de Dios, pasando de violento per-
           seguidor a apóstol y heraldo del evangelio. A
           pesar de una nueva vida dedicada a anunciar
           la buena noticia del Reino de Dios y el perdón
           de los pecados en el seguimiento de Cristo Je-
           sús  (2  Cor.2,22-23),  conserva  siempre  la  me-
           moria de sus orígenes, y como pecador se con-
           sidera “el primero de todos”.
              Concluyendo así su reflexión: “Pero Dios tu-
           vo compasión de mí, porque yo no era creyen-
           te, ni sabía lo qué hacía. Dios derrochó su gra-
           cia en mí, dándome la fe y el amor cristiano",


           38 • LA VERDAD
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