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corrupción y dictaduras (algunas con aparien-
         cia de democracias) y tecno feudalismo con car-
         casa de democracia liberal, constituyen hoy el
         perverso hábitat donde apenas pueden sobrevi-
         vir  las  poblaciones  más  empobrecidas,  estén
         donde estén. El territorio vital de la mayor par-
         te de los pueblos es un cuadrilátero mortífero
         compuesto por recursos naturales, guerras, ma-
         fias legales e ilegales, y migraciones forzosas.

         Por una paz desarmada y desarmante
            Comienza la época de Adviento y Navidad. Y,
         aunque el ambiente de consumismo y evasión
         nos lo pone complicado, se nos ofrece la opor-
         tunidad de contemplar en silencio y con aten-
         ción los pesebres de este mundo. Contemplar a
         todos esos niños, mujeres y hombres, ancianos,
         excluidos y descartados, invisibles, que nacen y
         viven en las cloacas del mundo real. Contemplar
         a ese Niño- Dios que tuvo la ocurrencia de ha-  de una profunda transformación de nuestro ser,
         cerse solidario con todos desde ellos. Un Niño  sin una recuperación de una dignidad y una li-
         que lleva el título de Príncipe de la Paz. Y por  bertad que nunca puede ser ajena a los demás,
         eso, nosotros insistimos en proponer, con el Pa-  porque somos seres solidarios. La paz desarma-
         pa León XIV, una paz desarmada y desarmante.  da y desarmante es una labor artesana que im-
            Desarmar la paz requerirá transformar com-  plica a todos y cada uno de nosotros, que impli-
         pletamente este sistema económico y financiero  ca  nuestra  promoción  personal  y  colectiva  y
         que se alimenta del conflicto, la discordia, la ra-  nuestro protagonismo.
         piña y la expoliación de la Tierra y de los empo-  Desarmar la paz significa ensayar gestos de
         brecidos de la Tierra. No habrá paz desarmada  paz y de reconciliación en lo pequeño de nues-
         si no emprendemos el camino de la justicia.  tra vida cotidiana y en las relaciones entre veci-
            Desarmar la paz exige, de primeras, un com-  nos, barrios, ciudades, regiones, pueblos y Es-
         promiso por la justicia que pide acciones con-  tados. Ensayar la acogida, el encuentro físico-
         cretas: condonar la deuda ilegítima y el meca-  cara a cara-, el diálogo y el acuerdo, el perdón
         nismo de usura en la que se sostiene, acabar  que permita la reconciliación. Nada fácil en es-
         con el hambre y la miseria, abolir y erradicar to-  te  mundo  del  sálvese  quien  pueda,  del  todos
         das las formas de esclavitud, poner voluntad po-  contra todos, del hiperindividualismo.
         lítica y recursos para detener todas las guerras,  La paz es el camino. No es un sendero rosa,
         … ¡Que nadie diga que no hay medios para esto  sino un camino arduo que requiere avivar la lla-
         teniendo en cuenta los colosales recursos em-  ma de la fraternidad, de la confianza y de la es-
         pleados en las guerras!                     peranza. Es una apuesta por la vida buena, ver-
            Desarmar la paz requiere, además, el com-  dadera, bella. Un camino que no se recorre sin
         promiso por transformar completamente la ló-  ensayos  ni  errores,  sin  familia,  sin  grupo  de
         gica de este sistema que ha anidado en nuestro  amigos, sin “escuelas” de paz, sin “islas” de paz
         cuerpo, en nuestra conciencia y en nuestra al-  donde experimentarla y vivirla.
         ma (desalmada que no desarmada). No habrá     Feliz  Navidad  Solidaria.  ¡Desarmemos  la
         paz desarmada si no emprendemos el camino   paz, construyamos Esperanza! ❏


                                                                                     LA VERDAD • 23
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