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generosidad, humildad, perdón,
compasión. Valores que no pertene-
cen únicamente al ámbito religioso,
sino que forman parte del sustrato
ético que ha sostenido durante siglos La Navidad
a nuestra sociedad. En un contexto tiene un alma,
marcado por la prisa, la polarización un rostro
y el individualismo, conviene reivin- concreto. El
dicarlos. del Niño Dios,
La familia vuelve a ocupar un lu- el de María y
gar central. Es espacio de encuen- José, y el de
tro, de memoria y de descanso. Por- los Reyes
que también eso es parte del sabor Magos que
de la Navidad: la nostalgia dulce de buscan,
los ausentes, el recuerdo de los que reconocen y
nos enseñaron a amar y a creer. ofrecen.
La familia se convierte, una vez Cuando ese
más, en el corazón de estas fiestas. rostro se
Es el lugar donde el tiempo se detie- oculta o se
ne y el alma descansa. El hogar hue- elimina
le a guiso, a risas, a cariño. A la vez, deliberadame
es momento de abrir la puerta a nte, cuando
quienes están solos, de ofrecer com- ocultamos el
pañía, de hacer de la bondad un ges- pesebre,
to cotidiano. cuando
Conviene recordar, además, que borramos su
la Navidad no termina el 25 de di- origen, la
ciembre. Su sentido se prolonga en Navidad
la vida cotidiana: en la responsabili- pierde su
dad personal, en el respeto mutuo, significado y
en la atención a los más vulnerables se convierte
la celebración pierde su capacidad y en el compromiso con el bien co- en una
de interpelar y de aportar algo valio- mún. Que lo que se celebra estos dí- celebración
so a la convivencia. as tenga continuidad el resto del vacía,
Con el paso del tiempo, el mensa- año. reducida a un
je central ha ido quedando en un se- Porque el verdadero significado conjunto de
gundo plano. Se habla más de sorte- de la Navidad no está en lo externo, hábitos
os, menús y compras que de fe, fa- sino en la coherencia entre lo que se sociales sin
milia o reconciliación. La celebra- celebra y lo que se vive. En los ges- contenido.
ción se ha desplazado del interior al tos sencillos, en las decisiones justas
escaparate. Pero la Navidad no se y en valores que no deberían ser es-
compra ni se improvisa: se vive. Y se tacionales.
mide menos por lo que se gasta, que Felicitemos la Navidad, con sabor
por lo que se comparte. a fe, a hogar y a esperanza, y con el
En su esencia, la Navidad remite rostro auténtico del Niño Dios que
a valores profundamente humanos: da sentido a todo. ❏

