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mientos forzados, represión— existen otras for-
mas de violencia igual de devastadoras: la vio-
lencia estructural, que se manifiesta en la po-
breza, la desigualdad o la exclusión social, y la
violencia cultural, que normaliza el racismo, la
xenofobia o las discriminaciones. Estas violen-
cias, silenciosas pero constantes, erosionan la
dignidad humana y preparan el terreno para los
conflictos armados.
Los niños y las mujeres son quienes más su-
fren estas realidades. Se calcula que más de 52
millones de niños y niñas en países afectados
por conflictos no pueden acceder a la escuela, y
que la violencia sexual contra mujeres y niñas
aumenta de forma dramática en contextos béli-
cos. Sin embargo, las mujeres siguen práctica-
mente excluidas de los procesos de paz: solo una
de cada diez negociaciones de paz contó con su
participación en 2024, a pesar de su papel clave
en la reconciliación y la reconstrucción social.
de la guerra” y apostar decididamente por una
Desarrollo integral: camino hacia la paz cultura de paz. No es casual que Manos Unidas
Frente a este panorama, la campaña 2026 de recuerde en esta edición el manifiesto funda-
Manos Unidas propone una respuesta clara: cional de 1955, cuando las mujeres de la Unión
apostar por el desarrollo humano integral como Mundial de Organizaciones Femeninas Católi-
fundamento de una paz duradera. Educación, sa- cas se comprometieron a erradicar el hambre
lud, acceso al agua, seguridad alimentaria, de- del mundo. Setenta años después, ese compro-
fensa de los derechos de las mujeres, fortaleci- miso sigue vigente y se renueva con urgencia.
miento de la sociedad civil y cuidado del medio La Iglesia católica, de hecho, desempeña un
ambiente no son ámbitos aislados, sino piezas de papel relevante en numerosos procesos de paz
un mismo proyecto de vida digna. Desde esta en países como Colombia, Sudán del Sur, Mo-
perspectiva, la cooperación al desarrollo no es zambique o la República Centroafricana, ac-
una acción asistencial, sino una herramienta de tuando como mediadora, acompañante de las
transformación social. Prevenir conflictos signifi- víctimas y constructora de reconciliación. En
ca reducir desigualdades, ofrecer oportunidades, este sentido, Manos Unidas se sitúa plenamen-
empoderar a las comunidades locales y fortale- te en la misión evangelizadora de la Iglesia:
cer instituciones justas y participativas. Allí don- anunciar el Evangelio también con obras, de-
de esto no fue posible y la violencia estalló, Ma- fendiendo la dignidad de los más pobres.
nos Unidas sigue presente a través de proyectos
de acción humanitaria, atención a personas des- Navarra: tierra solidaria y comprometida
plazadas, apoyo psicosocial a víctimas y recons- En una tierra como Navarra, con una profunda
trucción de infraestructuras básicas. tradición cristiana y un fuerte tejido solidario, la
campaña de Manos Unidas interpela de manera
Una llamada que nace de la Iglesia especial. Parroquias, centros educativos, movi-
La campaña se inspira también en la invitación mientos eclesiales y familias están llamados a
del papa León XIV a abandonar el “paradigma alimentar la paz con gestos concretos: sensibili-
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