Page 44 - Laverdad_4434
P. 44
LECTURAS
VI DOMINGO pensar lo que Dios ha preparado para
los que lo aman».
Y Dios nos lo ha revelado por el Espíri-
DE TIEMPO tu; pues el Espíritu lo sondea todo, in-
cluso lo profundo de Dios.
ORDINARIO Evangelio según San Mateo 5, 17-37
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discí-
― pulos: «No creáis que he venido a abo-
lir la Ley y los profetas: no he venido a
CICLO A
abolir, sino a dar plenitud.
En verdad os digo que antes pasarán el
cielo y la tierra que deje de cumplirse
hasta la última letra o tilde de la ley.
Eclesiástico 15, 15-20 El que se salte uno sólo de los precep-
Si quieres, guardarás los mandamien- tos menos importantes, y se lo enseñe
tos y permanecerás fiel a su voluntad. así a los hombres será el menos impor-
Él te ha puesto delante fuego y agua, tante en el reino de los cielos.
extiende tu mano a lo que quieras. Pero quien los cumpla y enseñe será
Ante los hombres está la vida y la
muerte, y a cada uno se le dará lo que
prefiera. Salmo 118, 1-2. 4-5. 17-18. 33-34
Porque grande es la sabiduría del Se-
ñor, fuerte es su poder y lo ve todo. /R. Dichoso el que camina en la ley del Señor.
Sus ojos miran a los que le temen, y co-
noce todas las obras del hombre. Dichoso el que, con vida intachable,
A nadie obligó a ser impío, y a nadie dio camina en la voluntad del Señor;
permiso para pecar. dichoso el que, guardando sus preceptos,
lo busca de todo corazón. R/
Primera carta del apóstol san Pa- Tú promulgas tus mandatos
blo a los Corintios 2, 6-10 para que se observen exactamente.
Hermanos: Hablamos de sabiduría en- Ojalá esté firme mi camino,
tre los perfectos; pero una sabiduría para cumplir tus decretos. R/
que no es de este mundo ni de los prín-
cipes de este mundo, condenados a pe- Haz bien a tu siervo:
recer, sino que enseñamos una sabidu- viviré y cumpliré tus palabras;
ría divina, misteriosa, escondida, pre- ábreme los ojos,
destinada por Dios antes de los siglos y contemplaré las maravillas de tu ley. R/
para nuestra gloria. Ninguno de los
príncipes de este mundo la ha conoci- Muéstrame, Señor, el camino de tus decretos,
do; pues, si la hubiesen conocido, nun- y lo seguiré puntualmente;
ca hubieran crucificado al Señor de la enséñame a cumplir tu ley
gloria. y a guardarla de todo corazón. R/
Sino que, como está escrito: «Ni el ojo
vio, ni el oído oyó, ni el hombre puede
44 • LA VERDAD

