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grande en el reino de los cielos.    mujer deseándola, ya ha cometido adulte-
         Porque os digo que si vuestra justicia no  rio con ella en su corazón.     “San Pablo
         es mayor que la de los escribas y fariseos,  Si tu ojo derecho te induce a pecar, sáca-  predicando
         no entraréis en el reino de los cielos.  telo y tíralo. Más te vale perder un miem-  en Atenas”
         Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No  bro que ser echado entero en la “gehen-  cuadro
         matarás”, y el que mate será reo de juicio.  na”.                          realizado por
         Pero yo os digo: todo el que se deja llevar  Si tu mano derecha te induce a pecar, cór-  el pintor
         de la cólera contra su hermano será pro-  tatela y tírala, porque más te vale perder  italiano
         cesado. Y si uno llama a su hermano “im-  un miembro que ir a parar entero a la “ge-  Giovanni
         bécil”, tendrá que comparecer ante el Sa-  henna”.                         Paolo Panini,
         nedrín,  y  si  lo  llama  “necio”,  merece  la  Se dijo: “El que se repudie a su mujer, que  alrededor del
         condena de la “gehenna” del fuego.   le dé acta de repudio.” Pero yo os digo que  año 1734.
         Por  tanto,  si  cuando  vas  a  presentar  tu  si  uno  repudia  a  su  mujer  -no  hablo  de
         ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mis-  unión ilegítima- la induce a cometer adul-
         mo de que tu hermano tiene quejas contra  terio, y el que se casa con la repudiada co-
         ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete  mete adulterio.
         primero a reconciliarte con tu hermano, y  También habéis oído que se dijo a los an-
         entonces  vuelve  a  presentar  tu  ofrenda.  tiguos: “No jurarás en falso” y “Cumplirás
         Con el que te pone pleito, procura arre-  tus juramentos al Señor”.
         glarte enseguida, mientras vais todavía de  Pero yo os digo que no juréis en absoluto:
         camino, no sea que te entregue al juez, y  ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni
         el juez al alguacil, y te metan en la cárcel.  por la tierra, que es estrado de sus pies; ni
         En verdad te digo que no saldrás de allí  por Jerusalén, que es la ciudad del Gran
         hasta que hayas pagado el último cénti-  Rey. Ni jures por tu cabeza, pues no pue-
         mo. Habéis oído que se dijo:         des volver blanco o negro un solo cabello.
         “No cometerás adulterio”.            Que vuestro hablar sea sí, sí, no, no. Lo
         Pero yo os digo: todo el que mira a una  que pasa de ahí viene del Maligno».


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