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nuestro comportamiento, que debe estar centra-
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                                                     quiere, a los niños más débiles y necesitados de
                                                     nuestros grupos. Una catequesis que esté abier-
                                                     ta a todos, porque como también nos ha recorda-
                                                     do el evangelio “El Padre celestial hace salir el
                                                     sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a jus-
                                                     tos e injustos”. Nuestras parroquias y nuestros
                                                     grupos de catequesis deben de estar abiertos a
                                                     todos niños, jóvenes y adultos que se acerquen a
                                                     escuchar hablar de Jesús. Aunque a veces no se-
                                                     an los más agradables o los que atiendan más.
                                                     Recordemos, a buenos y malos, justos e injustos.
                                                     En el contexto de la catequesis, significa varias
                                                     cosas muy concretas: (1) Educar en el perdón,
                                                     cuando el ambiente cultural enseña la revancha.
                                                     (2) Educar en la acogida, cuando la sociedad ex-
                                                     cluye. (3) Educar en la paciencia, cuando todo se
                                                     quiere inmediato.
                                                       Queridos catequistas, sois ejemplo de entre-
                                                     ga, de compromiso. Pero hoy os invito de manera
         llamada. Es una vocación dentro de la gran voca-  especial a que os cuidéis también vosotras y vos-
         ción bautismal. Dios os ha elegido para ayudar a  otros.  Cuidad  tanto  vuestra  salud  física  como
         otros a descubrir que ellos también son pueblo  vuestra  salud  espiritual.  Un  catequista  que  no
         santo, pueblo elegido, pueblo amado.        ora, que no se alimenta de la Palabra y de la Eu-
            También nos habla en esta primera lectura de  caristía, termina agotándose, se seca y no puede
         observar sus mandatos, preceptos y decretos, pa-  transmitir nada. En cambio, quien se deja amar
         ra luego poder enseñarlos y transmitirlos a niños  por el Padre encuentra fuerzas y palabras para re-
         y jóvenes. Nos invita a la formación, a la prepara-  novar el mensaje.
         ción del catequista. No podemos transmitir aque-  Queridos  catequistas,  quisiera  terminar  con
         llo que no conocemos. Por eso, nos insiste en co-  un texto de la carta que esta semana he escrito en
         nocer todo lo que Dios nos enseña, para luego po-  La Verdad. Gracias por vuestra disponibilidad, a
         der enseñarlo también nosotros. La formación es  veces silenciosa y no reconocida. Gracias por el
         fundamental en la vida del catequista.      tiempo que regaláis a la preparación de las cate-
            El evangelio nos habla de la vida. La primera  quesis, por el cuidado con que acompañáis a ni-
         lectura nos ha hablado de la formación, de la es-  ños y jóvenes, por vuestra presencia cercana a las
         cucha. Aquí Jesús nos invita a la coherencia, cen-  familias. Gracias por vuestra entrega, por vuestra
         trada en el amor. Porque nuestras catequesis de-  gratitud, disponibilidad, alegría y esperanza que
         ben estar acompañadas de nuestra vida. Llega-  siempre trasmitís. Aunque tengáis la sensación de
         mos más a los niños y a sus familias con nuestro  la  invisibilidad  de  vuestra  labor  de  catequistas,
         comportamiento, con nuestras actitudes, que con  “Dios, que ve en lo escondido te lo recompensará”
         todas las catequesis que podamos impartir. Los  (Mt. 6, 6). Dios lo ve y yo os lo agradezco. Y vues-
         niños aprenden más y escuchan más si perciben  tra labor va más allá de lo visual, es una labor que
         que les queremos que con todas las clases ma-  deja huella en el corazón del niño, del joven o del
         gistrales que les podamos impartir. Por eso, el  adulto a quien acompañáis. Queridos catequistas,
         evangelio nos hace varias preguntas y cuestiona  ¡no os canséis! ¡Os necesito! ¡¡¡Gracias!!! ❏


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