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CIENCIA Y FE








                   GALILEO GALILEI:


                  EL MENSAJERO DE



                         LAS ESTRELLAS


                                                ―
                  IGNACIO DEL VILLAR, PROFESOR DE TECNOLOGÍA
             ELECTRÓNICA EN LA UNIVERSIDAD PÚBLICA DE NAVARRA






                    a pasada semana hablamos de los
                    fabulosos inventos de Galileo. El úl-
                    timo de ellos no fue obra suya, pe-
                    ro con toda justicia puede afirmar-
                    se que, gracias a su talento como
                    ingeniero, el catalejo se transformó
           L en un instrumento capaz de revelar
           los secretos del cielo: el telescopio. Galileo era
           brillante incluso como dibujante y escritor, así
           que aprovechó también estas dotes para sacar
           a la luz su obra “Sidereus nuncius”, en espa-
           ñol “El mensajero de las estrellas”. La mayo-  Pero el italiano no se quedó en el mero es-
           ría de historiadores reconocen que el inventor  pectáculo. Ya vimos que Galileo era un apasio-
           toscano era un poco fanfarrón, pero aquí re-  nado lector del mundo que nos rodea, lo que se
           conozco que hizo bien. Su obra se vendió más  conoce como el “libro de la naturaleza”, una
           aún  gracias  a  este  título  tan  sugerente  que  idea heredada de la Edad Media, según la cual
           sintetizaba lo ocurrido. De la noche a la ma-  el universo, como obra de un Dios inteligente,
           ñana  se  había  multiplicado  enormemente  la  debía ser inteligible, y que él consideraba es-
           capacidad  del  ser  humano  para  divisar  los  crito en caracteres matemáticos. Pues bien, su
           cuerpos celestes y el primero en anunciar es-  telescopio  se  convirtió  en  una  espada  con  la
           ta buena nueva era Galileo.                que hacer vencer el modelo heliocéntrico que
              No solo se podían observar los planetas con  pocos años atrás había propuesto Nicolás Co-
           más detalle y descubrir satélites, fases o ani-  pérnico.  Esta  situaba  al  Sol  como  centro  del
           llos. Explorando la Vía Láctea se divisaban mu-  universo y a nuestra Tierra como un astro más
           chísimas nuevas estrellas en constelaciones co-  que giraba a su alrededor. Galileo amaba a la
           nocidas como Orión, Tauro o Cáncer. A modo  Iglesia católica, y quería convertirla en prota-
           de ejemplo, en la Nebulosa Pesebre, de la que  gonista  de  lograr  cambiar  el  paradigma  que
           los eruditos de la época creían que era una so-  imperaba desde muchos siglos atrás, en el de
           la  estrella,  Galileo  percibió  más  de  cuarenta  un mundo donde la Tierra era el centro, el mo-
           compañeras.                                delo  geocéntrico.  La  Iglesia  había  cosechado


           36 • LA VERDAD
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