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II. Dignidad, justicia y bien en la era digital. 10. La IA imita, pero no comprende. Aunque
la inteligencia artificial puede procesar enormes
5. La dignidad humana como criterio supre- cantidades de información y simular conversa-
mo. Toda persona posee una dignidad que no de- ciones complejas, no posee conciencia, libertad
pende de su utilidad, productividad o capacida- ni experiencia humana. No puede amar, sufrir ni
des. Frente a la tendencia de algunos sistemas asumir responsabilidades morales. Por ello, exis-
digitales a reducir al individuo a datos y estadís- te el riesgo de confundir simulación con auténti-
ticas, la Encíclica reafirma que nadie puede ser ca relación humana y de empobrecer la creativi-
instrumentalizado, ni siquiera en nombre de la dad y el juicio crítico.
eficiencia tecnológica.
11. Poder y desigualdad en el entorno digi-
6. El bien común en el mundo digital. León tal. La concentración de datos, algoritmos e in-
XIV recuerda que el bien común no es la suma de fraestructuras tecnológicas en pocas manos ge-
intereses particulares, sino una realidad compar- nera nuevos riesgos. Entre ellos destacan la ma-
tida que se construye colectivamente. Ante la nipulación informativa, la dependencia tecnológi-
creciente concentración de poder en grandes ca y la exclusión social. La IA no solo transforma
plataformas tecnológicas, pide que la IA sea uti- la economía, sino también las estructuras de po-
lizada para fortalecer la cohesión social y reducir der que organizan la vida colectiva.
las desigualdades.
12. “Desarmar” la inteligencia artificial. Le-
7. El destino universal de los bienes tecnoló- ón XIV propone “desarmar” la IA, es decir, libe-
gicos. La tecnología y el conocimiento no deben rarla de las lógicas de dominio y competencia
convertirse en privilegio de unos pocos. El Papa que pueden convertirla en instrumento de con-
advierte sobre la creciente brecha digital entre trol. Esto implica someter su desarrollo a crite-
quienes tienen acceso a estas herramientas y rios éticos, supervisión social y responsabilidad
quienes quedan excluidos. Garantizar un acceso pública, para que permanezca siempre al servi-
justo a la tecnología constituye una exigencia cio de la persona.
moral y una expresión concreta de solidaridad.
Capítulo IV: Verdad, libertad y trabajo.
8. Solidaridad y justicia social. Una inteligen-
cia artificial verdaderamente humana es aquella 13. La verdad como bien común. La capaci-
que protege a los más vulnerables. La Encíclica dad de generar imágenes, videos y contenidos
invita a evitar una nueva “cultura del descarte” falsos ha aumentado de forma considerable gra-
digital y a usar la tecnología para ampliar el ac- cias a la inteligencia artificial. La Encíclica insis-
ceso a la educación, la salud y el desarrollo. te en la necesidad de proteger la verdad median-
te la verificación, el diálogo y la responsabilidad
Capítulo III: ¿Babel o Jerusalén? compartida. Sin un compromiso con la verdad, la
convivencia democrática corre peligro.
9. El mundo que estamos construyendo. El
Papa plantea una pregunta decisiva: ¿qué pro- 14. Educar en tiempos de IA. La educación de-
yecto de humanidad estamos edificando con la be ir más allá del aprendizaje técnico. No basta
tecnología? Recurriendo a las imágenes bíblicas con saber utilizar estas herramientas; también es
de Babel y Jerusalén, advierte que la IA puede necesario aprender cuándo y cómo emplearlas
contribuir tanto a una sociedad más solidaria co- responsablemente. El Papa propone una alianza
mo a una más desigual y despersonalizada. La entre familia, escuela, Estado y sociedad para
tecnología refleja, en última instancia, las opcio- formar personas capaces de pensar críticamente
nes morales de quienes la desarrollan y utilizan. y actuar con libertad.
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