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LA IGLESIA EN LA HISTORIA






                               OBRA


                   DISCIPLINAR


                DEL CONCILIO


                     DE TRENTO


                                       ―
                           LUIS JAVIER FORTÚN





                     demás  de  definir  verda-
                     des de fe frente a los pro-
                     testantes,  el  Concilio  de
                     Trento afrontó una deci-
                     dida reforma en la vida y  fue que los sacerdotes llevaran una vi-
                     la organización de la Igle-  da digna, alejada de vicios, para que  Segunda sede
           A sia, a fin de combatir mu-      fueran ejemplo de sus fieles: “los clé-  del seminario
           chas corruptelas y restaurar la disci-  rigos,  de  cualquier  orden  que  sean,  diocesano de
           plina fundamentalmente de los cléri-  den buen ejemplo con su trato, en sus  Braga,
           gos. Los “decretos de reforma” se pro-  palabras y doctrina al pueblo de Dios  fundado en
           mulgaron  en  1546  (sesión  5ª),  1551  que  les  está  encomendado”  (Sesión  1571.
           (sesiones 13ª y 14ª) y 1562-1563 (se-  14ª). A los sacerdotes que tenían en-
           siones 21ª, 22ª, 23ª, 24ª y 25ª).  comendada  la  cura  de  almas  se  les
              Un  mandato  esencial  para  refor-  obligó a residir en sus parroquias. Los
           mar a los obispos fue la exigencia de  párrocos tuvieron que llevar libros sa-
           residencia en la diócesis, que evitaba  cramentales, donde se anotaron bau-
           la acumulación de varias diócesis en  tismos,  confirmaciones,  matrimonios
           manos de un obispo o un alto cargo de  y defunciones. Para la adecuada for-
           la curia papal. Se estableció la obliga-  mación de los sacerdotes se determi-
           ción  de  elegir  a  los  mejores  para  el  nó que cada diócesis contara con un
           cargo de obispo. Su autoridad fue re-  seminario conciliar; se fijaron las con-
           forzada y se les encomendó velar por  diciones que debían reunir la institu-
           las buenas costumbres de sus subor-  ción y los alumnos, materias que debí-
           dinados y cuidar la concesión de órde-  an estudiar y la formación espiritual
           nes sagradas. Se les obligó a visitar  que  debían  recibir  los  seminaristas.
           periódicamente  todas  las  parroquias  Se fijaron las condiciones que los can-
           de la diócesis, en persona o por repre-  didatos tenían que cumplir para reci-
           sentante. Tenían que celebrar sínodos  bir las órdenes sagradas hasta llegar
           diocesanos, fomentar la predicación y  al sacerdocio.
           la instrucción de los jóvenes.       Otro apartado fundamental fue la
              Un  objetivo  esencial  del  concilio  reforma de los religiosos y los monas-


           34 • LA VERDAD
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