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El Papa nos pidió alzar la
                                                     mirada. Eso significa, hoy en
                                                     España, dejar de mirarnos a
                                                     nosotros mismos para

                                                     empezar a mirar las heridas
         caridad diocesanas, demostraron que incluso en
         las grandes ciudades, el corazón de la Iglesia si-  de nuestro vecino. Los
         gue latiendo en los pobres. La jornada culminó  autobuses llegaron a Pamplona
         en la Basílica de la Sagrada Família, con la San-
         ta Misa presidida por León XIV. La inauguración  con la convicción de que el
         de la torre de Jesucristo fue el símbolo de un via-  Espíritu Santo no se quedó en
         je que se elevaba, literalmente, hacia el cielo.  Madrid, sino que se ha
            El jueves 11, el Papa se desplazó a Las Palmas
         de Gran Canaria. El choque con la realidad mi-  repartido en cada uno
         gratoria en el puerto de Arguineguín fue, sin du-  de nuestros corazones.
         da, el momento más tenso pero necesario de to-
         do el viaje. Con su presencia allí, el Santo Padre
         recordó que la Iglesia debe ser faro de esperan-
         za y hospitalidad activa.
            Finalmente, el viernes 12, el viaje cerró el ci-
         clo en Santa Cruz de Tenerife. La visita al centro
         'Las Raíces' fue un recordatorio final de que la in-  ca de Navarra y de España ha dado un paso al
         tegración  no  es  un  trámite,  sino  un  encuentro  frente; han demostrado que no son el futuro de la
         personal. La Santa Misa en el puerto de Santa  Iglesia, sino su presente, vibrante y comprometi-
         Cruz y la posterior ceremonia de despedida en el  do.  Los  autobuses  llegaron  a  Pamplona  con  la
         aeropuerto de Tenerife Norte marcaron el final  convicción de que el Espíritu Santo no se quedó
         de este Pentecostés español. León XIV partió ha-  en Madrid, sino que se ha repartido en cada uno
         cia Roma con las maletas llenas de las voces, las  de nuestros corazones.
         oraciones y el entusiasmo de millones de espa-  Al terminar el viaje del Papa, miramos hacia
         ñoles que sintieron su fe renovada.         atrás y vemos una España que, durante siete dí-
                                                     as, decidió suspender su habitual desazón para
         Chispas de una nueva humanidad              mirar a lo alto. León XIV no ha venido a bendecir
         Mientras los seis autobuses de Navarra empren-  entusiasmos pasajeros; ha venido a dejarnos cri-
         dían el camino de regreso desde Madrid el pasa-  terios de discernimiento —la dignidad humana,
         do sábado, las conversaciones a bordo de los ve-  la opción por los pobres, el cuidado de la casa co-
         hículos no eran de despedida, sino de inicio. Los  mún, la paz—. Traducción de esos criterios a la
         cerca de cuatrocientos jóvenes navarros se lleva-  vida diaria en Navarra y en España: esa es nues-
         ban  en  la  mochila  mucho  más  que  fotos  y  re-  tra tarea ahora. Volvemos a la rutina, pero nues-
         cuerdos; llevaban el eco de las palabras de León  tra rutina ha perdido la capacidad de ser indife-
         XIV resonando en sus conciencias. El mensaje de  rente. Como dijo León XIV en el Congreso: "Que
         que "la verdadera seguridad nace de la justicia,  España continúe siendo tierra de encuentro, de
         del diálogo paciente y del respeto" había aterri-  cultura, de solidaridad y de esperanza". Y Nava-
         zado en sus vidas con una fuerza inusitada.  rra, desde el corazón de su fe, tiene mucho que
            Navarra, como toda España, se siente ahora  decir en ese camino que apenas comienza. Nos
         interpelada. La visita del Papa no ha sido un he-  queda ahora la labor de pastores, laicos y jóve-
         cho aislado, sino un motor de cambio. Como so-  nes: "Si ardéis en la fe, transmitiréis su fuego vi-
         ciedad, nos toca ahora procesar esta mística "con  vo". Ese es el reto para la diócesis y para toda la
         los ojos abiertos". El Papa nos pidió alzar la mi-  Iglesia española. El viaje ha concluido, el progra-
         rada. Eso significa, hoy en España, dejar de mi-  ma está cerrado, pero el itinerario del Evangelio
         rarnos a nosotros mismos para empezar a mirar  en nuestros corazones apenas está dando sus pri-
         las heridas de nuestro vecino. La juventud católi-  meros, vibrantes pasos hacia el mañana. n


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