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LECTURAS








              XII DOMINGO                     lo denunciaremos!”.
                                              Hasta  mis  amigos  más  íntimos  ace-
                                              chaban mi caída: “Tal vez se lo pueda
                    DE TIEMPO                 seducir;  prevaleceremos  sobre  él  y
                                              nos tomaremos nuestra venganza”.
                                              Pero el Señor está conmigo como un
                  ORDINARIO                   guerrero temible: por eso mis perse-
                                              guidores tropezarán y no podrán pre-
                                       ―      valecer; se avergonzarán de su fraca-
                                              so, será una confusión eterna, inolvi-
                                    CICLO A
                                              dable.
                                              Señor de los ejércitos, que examinas
                                              al justo, que ves las entrañas y el co-
           Jeremías 20, 10-13                 razón, ¡que yo vea tu venganza sobre
                                              ellos!,  porque  a  ti  he  encomendado
           Dijo el profeta Jeremías:          mi causa.
           Oía los rumores de la gente: “¡Terror  ¡Canten  al  Señor,  alaben  al  Señor,
           por  todas  partes!  ¡Denúncienlo!  ¡Sí,  porque él libró la vida del indigente





              Salmo Responsorial 68, 8-10. 14. 17. 33-35

              /R. Señor, que me escuche tu gran bondad.

              Por ti he soportado afrentas
              y la vergüenza cubrió mi rostro;
              me convertí en un extraño para mis hermanos,
              fui un extranjero para los hijos de mi madre:
              porque el celo de tu Casa me devora,                                 “Jesús en el
              y caen sobre mí los ultrajes de los que te agravian. R/              Tiberíades”,
                                                                                   obra del pintor
              Pero mi oración sube hasta ti, Señor,                                Antonio Muñoz
              en el momento favorable:                                             Degrain,
              respóndeme, Dios mío, por tu gran amor,                              realizada en el
              sálvame, por tu fidelidad.                                           año 1909.
              Respóndeme, Señor, por tu bondad y tu amor,
              por tu gran compasión vuélvete a mí. R/

              Que lo vean los humildes y se alegren,
              que vivan los que buscan al Señor:
              porque el Señor escucha a los pobres
              y no desprecia a sus cautivos.
              Que lo alaben el cielo, la tierra y el mar,
              y todos los seres que se mueven en ellos. R/



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