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EDUCACIÓN
VALORES ter” no se reduce al conocimiento del bien y de la
verdad sino que es una orientación íntegra de la
persona a los valores más nobles.
HUMANOS Y nar moralmente bien, sino que se requiere ade-
No somos moralmente buenos por solo razo-
EDUCACIÓN DEL más obrar moralmente bien. Para lograr un com-
portamiento moral es precisa la integración de las
capacidades de la persona. Importa la razón, pe-
CARÁCTER ro también las emociones, saber obrar y obrar
bien de hecho, cultivando la dimensión física y la
espiritual de la persona, la dimensión individual y
― la social. La enseñanza, propiamente dicha ha de
ANDRÉS JIMÉNEZ ABAD incluir aspectos cognitivos, emocionales y éticos.
Hay que contar, como es obvio, con el papel de
las familias, que es insustituible, básico y previo a
cualquier tarea escolar. Pero es también tarea
fundamental del centro educativo la integración
a educación o formación del carácter del cultivo de los conocimientos y destrezas y la
es, en su versión más consistente, una formación de los valores humanos que configuran
formación integral -inteligencia, vo- el “buen carácter”. La organización y el ethos del
luntad, afectividad- e integradora, centro educativo no son neutros ni indiferentes
centrada en la persona y articulada a hacia la formación en valores humanos. El clima
través de la formación en valores hu- moral de la escuela es decisivo y debería ser con-
L manos o virtudes. sistente con los valores recogidos en un proyecto
La persona cuyo carácter está basado en el educativo orientado a la formación integral de la
cultivo de las virtudes tiene capacidad para auto- persona.
determinarse por el bien, de buscar en todo mo- Es responsabilidad de los padres -su derecho
mento la verdad y de contemplar y gozarse en la y su obligación- asegurarse de que la labor del
belleza. centro educativo sea coherente con el proyecto
La educación del carácter responde a un plan- educativo familiar. Por ello su elección de centro y
teamiento propuesto ya por Sócrates, Platón, su colaboración habitual con este debería tener
Aristóteles y los estoicos, entre otros, que hunde tal aspecto como fundamental. También es res-
sus raíces en los conceptos de virtud, bien, felici- ponsabilidad de las familias posicionarse en el
dad y “paideia” (educación, cultura, ciudadanía) ámbito político, a través de todos los cauces posi-
que ha impregnado la cultura occidental a lo lar- bles y adecuados, con el fin de asegurar que su
go de la historia. A este planteamiento hay que protagonismo educativo es respetado y asegura-
añadir la perspectiva y fundamentación cristiana, do por las autoridades y por la administración
basada en la dignidad de la persona y en la que educativa.
sobresale la primacía del amor, entendido como Tal vez esta observación parezca utópica, pe-
entrega y servicio al bien de las personas y del ro habría que preguntase si no se deberá a la ne-
bien común. gligencia generalizada de nuestra sociedad civil,
La Psicología cognitiva de segunda genera- tan pasiva y servil ante el “pensamiento único do-
ción, que admite el papel fundamental de las emo- minante”, y a la ausencia de los laicos católicos en
ciones, la Psicología Positiva y la Neurociencia la vida pública. Nunca es tarde para reaccionar y
aportan fundamento científico a este enfoque o organizarse. La visita a España de León XIV tam-
modelo ético-educativo, en el cual el “buen carác- bién era para recordar estas cosas. ❏
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