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TRIBUNA LIBRE









                   ¿ME PUEDO FIAR


             DE MI CONCIENCIA?



                                                ―
                                   TEODORO DURÁ TRAVÉ






                      Me puedo fiar de mi conciencia? Un
                      hombre que tome su vida en serio
                      tendría que sentirse en crisis hasta
                      conseguir una respuesta positiva a
                      esta  pregunta.  Cuando  Jesucristo
                      habla de la verdad: “Yo soy el Cami-
           ¿ no, la Verdad y la Vida” (Jn 14, 6) se
           está refiriendo a una verdad moral objetiva, a una
           verdad superior que es válida para toda la raza
           humana, que todos los hombres debieran respe-
           tar. Seguir a Jesucristo significa aceptar y seguir
           unos criterios objetivos de verdad.
              El hombre es el único ser que hace elecciones
           conscientes y libres. Por tanto -y de modo inevita-
           ble- precisa algún criterio por el que poder medir  mino que debo recorrer, y una vez tomada la de-
           el valor de sus decisiones. Algunos “hombres mo-  cisión, a seguir adelante, a permanecer fiel. En
           dernos”  se  muestran  escépticos  en  cuanto  a  la  la constitución pastoral Gaudium et spes se afir-
           existencia de una verdad real y objetiva acerca  ma que “en lo más profundo de su conciencia el
           del hombre y del valor de sus acciones; y, en con-  hombre descubre la existencia de una ley que él
           secuencia,  el  único  criterio  que  les
           queda es el de confiar en la “supre-
           macía de la  conciencia” como orien-  Tenemos la imperiosa necesidad de formar
           tador infalible.
              La conciencia moral es un juicio  la conciencia de manera tal que sus
           de la razón sobre la bondad o maldad  dictámenes sean juicios rectos que nos
           de nuestra conducta, justamente por-  acerquen al bien verdadero.
           que nuestra mente es capaz de en-
           tender la naturaleza de las cosas y su
           ordenación real hacia su perfección, hacia Dios.  no se dicta a sí mismo, pero a la cual debe obe-
           En palabras del Papa Francisco: La conciencia  decer y cuya voz resuena, cuando es necesario,
           es el espacio interior de la escucha de la verdad,  en los oídos de su corazón, advirtiéndole que de-
           del bien, de la escucha de Dios; es el lugar inte-  be amar y practicar el bien y que debe evitar el
           rior de mi relación con Él, que habla a mi cora-  mal.” Tenemos la obligación de obrar en confor-
           zón y me ayuda a discernir, a comprender el ca-  midad con la conciencia, pero el concepto cris-


           22 • LA VERDAD
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