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TRIBUNA LIBRE









                       LA IGLESIA Y EL


              ESTADO: UNIÓN SIN



                            CONFUSIÓN


                                                ―
                                   TEODORO DURÁ TRAVE






                        urante siglos, las relaciones en-
                        tre la Iglesia y el Estado consis-
                        tieron  en  un  modelo  de  Estado
                        confesional católico, donde el po-  La Iglesia, fundada por Cristo, tiene como fi-
                        der  sagrado  de  los  monarcas  nalidad  única  la  salvación  de  las  almas:  «Dios
                        quedaba  avalado  por  la  autori-  nuestro Salvador quiere que todos los hombres se
           D dad  espiritual  de  la  Iglesia.  Sin   salven y lleguen al conocimiento de la verdad» (1
           embargo, esta mutua colaboración restaba liber-  Tim 2, 4). De ahí el mandato apostólico de dar a
           tad a la Iglesia, que con frecuencia quedaba so-  conocer las verdades de fe y moral cristianas, así
           metida al poder temporal del soberano. Los cam-  como de bautizar para que en nuestra alma habi-
           bios sociopolíticos de los últimos siglos contribu-  te la Trinidad Santísima: «Id, pues, e instruid a to-
           yeron a la diferenciación entre la Iglesia y el Es-  das las gentes, bautizándolas en el nombre del Pa-
           tado. Benedicto XVI, con su manifiesta clarividen-  dre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñando a
           cia, consideraba que «la distinción entre la Iglesia  observar todas las cosas que yo os he mandado»
           y el Estado había supuesto un gran progreso pa-  (Mt 28, 19-20). La misión de la Iglesia teniendo
           ra la humanidad y una condición fundamental pa-  como centro la caridad: «el amor a Dios y al pró-
           ra el cumplimiento de su misión universal de sal-  jimo» (Mc 22, 30-31) sólo busca la salvación de la
           vación entre todos los pueblos».           humanidad, salvación que va más allá del bienes-
              El Estado es una institución que deriva de la  tar o de la justicia terrena.
           natural  sociabilidad  humana,  cuya  finalidad  es  La religión y la política son ámbitos distintos,
           buscar y promover el bienestar `terrenal’ colecti-  aunque no separados, pues el `hombre religioso´
           vo. Sin embargo, el bien común, orientado al pro-  y el `ciudadano´ se funden en la misma persona,
           greso integral de las personas, no es sólo de or-  que está llamada a cumplir tanto sus deberes re-
           den material (provisión de bienes y servicios, re-  ligiosos cuanto sus deberes sociales, económicos
           gulación y arbitraje económico, redistribución de  y  políticos.  La  Constitución  Dogmática  Lumen
           recursos, etc.) sino también espiritual, puesto que  gentium (Conc. Ecum. Vaticano II), como conse-
           los  miembros  de  la  sociedad  son  personas  con  cuencia de la frase evangélica «Dad al César lo
           cuerpo y alma. Cabe rememorar el pasaje evan-  que es del César y a Dios lo que es de Dios» (Mt
           gélico en el que Jesús responde al diablo: «No só-  22,21), refiere que «sería necesario que los fieles
           lo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que  distinguieran claramente y conciliaran los dere-
           sale de la boca de Dios» (Mt 4, 4).        chos y deberes que les conciernen por su perte-


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